Es muy común que en una clase aburrida o después de un día de parranda haya quienes bostecen sin parar en el salón de clases.
Eso le pasaba a Holly Thompson cuando estaba en su clase de Política y Gobierno en el Northamptonshire College, Reino Unido. La chica bostezó de manera normal, pero al parecer abrió demasiado la boca que después no pudo cerrarla.
La estudiante sencillamente se dislocó la mandíbula con un bostezo.
Holly acudió a los servicios médicos de su escuela pero no la pudieron ayudar y tuvo que ser trasladada a un hospital.
En el centro médico la doctora Ejiro Obakponovwe la ayudó a cerrar la boca y reconoció que la dislocación “puede ser muy grave porque no se puede comer, ni beber, y tener tanto tiempo abierta la boca puede provocar deshidratación y lo doloroso que suele ser”.

Pero la doctora Ejiro Obakponowve tenía el remedio perfecto, empezó a meterle palillos en la boca hasta que se le desencajó la boca otra vez a la chica y después de estar un rato largo con todos los palillos en la boca, pudo volver a cerrarla tranquilamente, previo chasquido de mandíbula.
Loading...
Opt In Image
Te gustó lo que viste?
Suscríbete a nuestro Newsletter para recibir más artículos como este