Si bien cada unión es única la mayoría sigue un curso similar que pasa por siete etapas distintivas. Comprender el trabajo que requiere cada una puede servirte para manejar los tiempos difíciles, y ayudarlos a ti y a tu cónyuge a ser felices y sentirse seguros y satisfechos.
Etapa 1: Pasión: Fase de la luna de miel, cuando el romance y la atracción intensa llevan al compromiso.
Etapa 2: Comprensión: La decepción y el conflicto marcan este inevitable periodo. El reto es poner los cimientos para un largo futuro juntos.
Etapa 3: Rebelión: Los intereses propios contra los compartidos. Distinguir entre el deseo destructivo de huir y la sana necesidad de ser tú mismo es la prueba de fuego de esta etapa.

Etapa 4: Cooperación: Con el tiempo, el matrimonio significa administrar dinero, construir carreras y educar hijos. Pasar de amante a socio y luego a padre puede ser complicado.
Etapa 5: Reunión: ¿Qué pasa cuando los hijos se van? Para las parejas felices, es tiempo de disfrutarse nuevamente, pero puede ser difícil lograr este ideal. Las brasas de la pasión necesitan reencenderse, y las esperanzas, reacomodarse.
Etapa 6: Explosión: La pérdida de empleo, los problemas de salud, la enfermedad o muerte de un padre llegan por oleadas en la edad madura. ¿Será tu matrimonio una fuente de consuelo o lo pondrán a prueba los nuevos papeles, limitaciones y temores?
Etapa 7: Consumación: La dicha marital a menudo aumenta después de pasar décadas juntos, pues “conocerse” tiene ahora un significado más profundo y una mayor recompensa.
Fuente: Libro Married For Ever, Rita Bath
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