Martín Laurello, cuyo nombre verdadero era Martín Emmerling, nació en Nuremberg (Alemania) en 1885. El apelativo de búho no es por su vida nocturna, si no que como este y otras rapaces tenía la insólita capacidad de girar la cabeza 180º.

Y no sólo era capaz de andar de espaldas mirando al frente, si no que además podía hacer lo mismo con su cintura y uno de sus pies: girarlos 180º.
Habilidad inexplicable ya que, normalmente, produciría la estrangulación o una lesión cervical y de médula espinal que produciría parálisis o la muerte.
Este hombre mantenía que su extraña capacidad no provenía de ningún extraño don si no que era fruto de un arduo, insistente y largo entrenamiento. Tres años le costó poder efectuar el extravagante giro de cabeza que le producía, cada vez que lo realizaba, asfixia, no podía respirar en esos momentos.
Martín Laurello se ganó la vida desde 1921 actuando en Europa y América en los mejores espectáculos de variedades y los circos más prestigiosos, mostrando al público tan insólita e inexplicable habilidad.
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