Gavin Chapman es un inocente niño al que la ruleta de la fortuna le hizo no acabar hecho añicos un buen día de primavera. Este escolar de 9 años de edad encontró una enorme bomba sin estallar de la II Guerra Mundial mientras jugaba en los alrededores de su colegio, entre los árboles de los campos de Airdrie, en Lanarkshire (UK).
Con las escuelas ya cerradas por la Semana Santa, Gavin se encontraba de visita en casa de su abuela Helen, de 58 años. Cuando su nieto volvió de dar una vuelta, se lo encontró en la puerta de casa con el artefacto entre sus brazos.
“Gavin entró y dijo, ‘Abu, he encontrado una bomba” Al principio, no pensé mucho en el peligro que suponía. Fue sólo después de que su tío le tomara una foto con la bomba cuando me empecé a preguntar cómo todavía estaba vivo”.

Cuando la abuela Helen comprendió al fin la dimensión del asunto (y mientras el tío seguía inmortalizando a su orgulloso sobrino), llamó a la policía, que se presentó a los pocos minutos, desalojando durante dos horas 20 casas en un radio de 200 metros y llenando las calles de cintas amarillas en un tifostio nunca visto en la zona.
Mientras acudían las fuerzas del orden, Gavin Chapman hizo un hoyo en el jardín y enterró la bomba con arena que había por allí. Cuando los artificieros de la armada llegaron al fin, irónica le dijeron al niño que había hecho “exactamente lo correcto”, aunque le conminaron a que la próxima vez “mejor dejara la bomba donde estaba”.
Los artificieros afirmaron que la bomba no explotó porque el niño había tenido mucha suerte, ya que no estaba cargada: se trataba de un artefacto usado para hacer prácticas durante la II Guerra Mundial.
Gabin pasará todavía unos días de pasión infantil en casa con su abuela, que esperemos que no le quite ojo de encima; personalmente, nunca dejaríamos a este niño a solas con su tío, al que ciertamente imaginamos como un John Candy con Polaroid al hombro.
Loading...
Opt In Image
Te gustó lo que viste?
Suscríbete a nuestro Newsletter para recibir más artículos como este