Imagínate que te vas de camping al Valle de La Muerte, en Sierra Nevada (California). En mitad de una inmensa y árida llanura, decides acampar junto a unas piedras que vas aprovechar de “sillas” improvisadas, mientras te preparas para cenar, a la luz de las estrellas…

Imagina que, a la mañana siguiente, tras un sueño “reparador”, pasando mucho frío y bajo la amenaza de quién sabe qué clase de alimañas, sales de tu tienda con los ojos legañosos, dispuesto a hacerte un buen café…
Y entonces te das cuenta. Miras a un lado…miras al otro. !Oh, my god! ¡ ¿Dónde están las piedras?!…
Quién sabe si una circunstancia similar fue lo que provocó, hace ya años, que los científicos empezaran a investigar este extraño fenómeno, llamado Sailing Stones (piedras navegantes) y que sólo ocurre en el Valle de la Muerte.
El fotógrafo Mike Byrne, de 40 años, se dedica a documentar los movimientos de las piedras móviles. Así lo explicaba en una entrevista con el Daily Telegraph: “Algunas de estas piedras pesan como una persona, resulta extraño comprobar que se deslizan a través del desierto de esta manera. No creo que nadie ha resuelto todavía la cuestión al cien por cien”.

La mayoría de las piedras se encuentran en lecho de un lago antiguo conocido como Racetrack Playa, donde el suelo es muy plano.


Pues desde que a finales del siglo XIX los buscadores de oro descubrieron el fenómeno han sido múltiples las teorías que se han sacado al respecto; desde que se movían a causa del campo magnético de la tierra hasta que el desplazamiento lo causaban los fuertes vientos que azotan la zona ( hay rocas de más de 300 kg que necesitarían vientos de casi 300 km/h para moverse ); incluso los nativos de la zona argumentaban que quienes las movían eran los espíritus. Pues no era el caso.
El científico de la NASA Scout Brian Jackson opina que “lo que pasa en Valle de la Muerte es sutil y complicado”. Este investigador ha firmado un estudio que compara el sitio a un lago seco en Titán, satélite de Saturno.

La primera hipótesis fue que las piedras del Valle de la Muerte tenían propiedades que les permitían moverse. Luego se descartó esta teoría, ya que se trata de rocas dolomíticas bastante corrientes. “Las piedras en sí no son inusuales, es el lugar donde están lo que las hace comportarse de manera especial”, concluye.

¿Cómo puede pasar esto?

En la década de los noventa un estudio realizado por un equipo de científicos dirigido por el profesor John Reid (Hapshire College, Massachussets) trató de explicar el movimiento de las rocas. Su conclusión es que todo es fruto de tres factores: vientos de 145 kilómetros por hora, formación de hielo por la noche y capas de arcilla húmeda.
Cuando hay frío, las piedras quedan incrustadas en el hielo y la arcilla. Al subir la temperatura, la arcilla se derrite y las piedras quedan libres, siendo empujadas por el viento, pero aún sujetas al hielo de la capa inferior (por eso se deslizan en senderos rectilíneos). Los climatólogos creen que el fenómeno podría desaparecer en pocos años, a causa del calentamiento global de la Tierra. 

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