Los tardígrados (Tardígrada) llamados comúnmente osos de agua, constituyen un filo de invertebrados protóstomos segmentados microscópicos (de 0,1 a 1,2 mm) que habitan en el agua y poseen ocho patas.
Los tardígrados son especialmente abundantes en la película de humedad que recubre musgos y helechos, aunque no faltan especies oceánicas y de agua dulce, no habiendo virtualmente rincón del mundo que no pueblen. Actualmente son conocidos comúnmente como osos de agua debido a su aspecto.
 

Los tardígrados son ovíparos y experimentan un desarrollo directo, sin fases larvarias. Carecen de aparato circulatorio, respiratorio y excretor. Poseen unas células (matoxistemas) que les permiten sobrevivir en cualquier medio ya sea: agua, aire, vacío…

Lo más destacado del aparato digestivo es su estructura bucal, caracterizada por una abertura bucal formada por unos tres anillos de cutícula embebida hacia la cavidad interior. Su función es atravesar las paredes de los vegetales de los que se alimenta. Los tardígrados se alimentan de bacterias, algas, criptógamas, rotíferos, nematodos y otros invertebrados microscópicos.

Tal vez la cualidad más fascinante de los tardígrados es su capacidad, en situaciones medioambientales extremas, pueden pasar de tener el habitual 85% de agua corporal a quedarse con tan solo un 3%. Esta resistencia permite a los tardígrados sobrevivir a temporadas de frío y sequedad extremos, radiorresistencia a la radiación ionizante y resistencia al calor y la polución.

Existen estudios que demuestran que, en estado de metabolismo indetectable, pueden sobrevivir a temperaturas que oscilan entre los -272º C y los 149º C,2 así como a la inmersión en alcohol puro y en éter. También Son conocidos por ser capaces de sobrevivir al vacío del espacio.

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