Parece mentira, pero en muchos lugares del planeta siguen existiendo zonas inexploradas. Una de ellas es un río de la isla sur de Nueva Zelanda, cuyo origen es aún hoy desconocido. El río emerge de una cueva de agua dulce bajo una montaña, probablemente la cueva de agua dulce más profunda del mundo, con agua helada y unos pasadizos muy estrechos de una complicación extrema para su exploración.

Un equipo de 5 buceadores australianos de National Geographic han decidido bajar a explorar la cueva para desvelar el misterio del río sin origen. La dificultad de la misión del equipo es extrema, descender por aguas heladas a tal profundidad hace que el retorno a la superficie sea muy peligroso debido a la enfermedad de los buceadores conocida como “the bends”, que podría producir incluso la muerte.
Al enfrentarse a una inmersión de horas, no sólo tienen que bajar con botellas de aire auxiliares, sino que además construyen una especie de cápsulas que les permitirá hacer paradas durante el descenso para refugiarse del agua helada, beber un poco y “tomar aire”.
Pese a batir el récord de descenso de submarinismo en agua dulce, el equipo no logró encontrar el origen del misterioso río, y debido en parte a problemas del experimentado buceador Craig Challen con la respiración, tuvieron que regresar a la superficie. El misterio sigue en pié, y el equipo tiene pensado volver el año que viene para intentar una nueva inmersión en la cueva.
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