¿El sexo es bueno para su salud, o es que sólo una fantasía?
Una ráfaga de pequeños estudios sugieren que el sexo es tan bueno para su salud como la vitamina D y el brócoli. No sólo alivia el estrés, mejora el sueño y quema calorías, sino que también puede reducir el dolor, aliviar la depresión, fortalecer los vasos sanguíneos, estimular el sistema inmune y reduce el riesgo de cáncer de próstata y de mama.
Pero muchos de esos estudios se basan en que las personas recuerden y reporten su actividad sexual con honestidad y muchos no pueden distinguir entre causa y efecto. Es decir, ¿El sexo hace a la gente más sana o la genta sana es la que tiene más sexo?
 

Se necesitan más investigaciones para evaluar todas estas afirmaciones. “Si te dijera que tenemos exámenes aleatorios, ciegos, controlados con placebo, para analizar estas interrogativas… pero no tenemos tal cosa”, dice Irwin Goldstein, urólogo y jefe de redacción de la revista Journal of Sexual Medicine. El mayor obstáculo es la falta de financiación, dice. “Si el ‘sexo’ es tu gran propuesta de subvención, es muy difícil conseguir su aprobación.”
Aun así, al hacer un vistazo a lo que los investigadores saben acerca de la fisiología del sexo, muestra que al menos algunos beneficios para la salud podemos obtener al practicarlo.
Algunos de los beneficios del sexo (más allá de producir un bebé), son evidentes, incluso sin pruebas científicas. “Cuando usted tiene buen sexo, hay una respuesta de relajación y de saciedad… usted se recuesta y siente que la vida es grandiosa” dice el Dr. Goldstein, quien también es el director de la medicina sexual en el Hospital Alvarado en San Diego, California
Gran parte de ello se debe a la química, a la ráfaga de hormonas y neurotransmisores que suben y bajan durante la actividad sexual. La excitación aumenta la dopamina, que activa los centros cerebrales del deseo y de la recompensa “al igual que el chocolate y ganar en los juegos de azar”, dice Erick Janssen, científico sénior en el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana.
El sexo también aumenta la oxitocina, conocida como la “hormona del cariño”, que promueve la vinculación, reduce el miedo y estimula las endorfinas, los analgésicos naturales del cuerpo, por lo que el sexo puede traer un alivio temporal del dolor de espalda, migrañas y dolores corporales.
Los niveles de dopamina caen en picada después del orgasmo, y aumentan los niveles de prolactina, trayendo los sentimientos de satisfacción y la somnolencia, sobre todo en los hombres. “Esa es la buena y relajada sensación que sentimos después”, dice Stuart Brody, psicólogo de la Universidad del Oeste de Escocia, que ha llevado a cabo numerosos estudios sobre el sexo y la salud. Por supuesto, la sincronización no es siempre perfecta, en una encuesta de 2006 de 10.000 hombres británicos, el 48% admitió haber dormido durante las relaciones sexuales.

En conjunto, esta cascada química tiene un efecto duradero que ayuda a las personas manejar el estrés, que el Dr. Brody demostró en un estudio en la revista Biological Psychology en 2005. En dicho experimento estudió a 24 mujeres y 22 hombres que mantenían un diario de sus actividades sexuales durante dos semanas, luego tomó su presión arterial mientras se les dijo que tenían que dar un discurso improvisado a un público hostil y hacer cálculos rápidos de matemáticas en la cabeza. Los que habían tenido relaciones sexuales tradicionales durante las dos semanas mostraron pequeños picos de presión arterial y se recuperaron más rápidamente que aquellos que se dedican a otras formas de sexo o ninguno en absoluto.
El sexo también es promocionado como buen ejercicio, pero el efecto es realmente modesto. Aunque, obviamente, difiere de acuerdo a la pareja, se estima que el sexo en general quema aproximadamente unas cinco calorías por minuto, o un total de 50 a 150 calorías.

El sexo aumenta la frecuencia cardiaca y la presión arterial, tan alta como 125 latidos por minuto, es como subir un tramo de escaleras o dos. Varios estudios sugieren que tener sexo de manera regular puede protegernos contra los problemas cardiovasculares. Un estudio británico encontró que los hombres que reportaron tener tres o más orgasmos a la semana experimentaron 50% menos de ataques cardíacos que aquellos que participan con menor frecuencia, tal vez porque el orgasmo provoca la liberación de la hormona DHEA (dehidroepiandrosterona), que ayuda con la circulación y la dilatación arterial.

Por otro lado, la disfunción eréctil puede ser un indicador temprano de problemas cardiovasculares y cuando los medicamentos como el Viagra entraron por primera vez en el mercado, algunos cardiólogos temían que el sexo pudiese ser peligroso para los hombres con problemas cardíacos subyacentes. En general, estos temores han resultado infundados. Los casos de muerte súbita durante el sexo son realmente muy raros, de acuerdo a los estudios en Alemania, Japón y Corea. Pero es más probable que ocurra durante las relaciones sexuales fuera del matrimonio.
Relaciones sexuales frecuentes pueden beneficiar la salud de los hombres de otra manera: aumenta la testosterona, que a su vez está vinculado a músculos más fuertes, mayor energía y mejor cognición. (El efecto del sexo sobre la testosterona se demostró en un artículo ya famoso en la revista Nature en 1970. Un hombre en una isla remota con ninguna mujer vio que su barba dejó de crecer. Posteriormente, se reanudó cuando regresó a la civilización y al sexo otra vez.)
El sexo también mejora el estado de ánimo de las mujeres, a pesar de que cómo lo hace es objeto de controversia. Un estudio del 2002 de 293 mujeres universitarias de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany encontró que aquellos que se involucraron en relaciones sexuales sin protección son menos propensas a estar deprimidas que aquellas cuyas parejas usan condones o que no tenga relaciones sexuales en absoluto. Los investigadores observaron que el semen contiene testosterona, el estrógeno, la prolactina y prostaglandinas, que pueden atravesar paredes de la vagina al torrente sanguíneo y elevar el estado de ánimo. Pero los grupos de sexo seguro añadieron que los resultados no deseados de relaciones sexuales sin protección, como por ejemplo el embarazo y enfermedades de transmisión sexual, puede ser un buen amortiguador en el estado de ánimo.
Algunos de los hallazgos más interesantes sugieren que el sexo frecuente puede reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer. Un estudio del 2004 de 29.000 profesionales de la salud masculina en la revista Journal of American Medical Association encontró que aquellos que reportaron tener eyaculaciones más frecuentes, 21 o más en un mes, tenían un riesgo mucho menor de cáncer de próstata que los que informan desde cuatro hasta siete por mes.
“Vaciar el tanque de vez en cuando es probablemente bueno para la próstata,” dice el Dr. Goldstein. Sin embargo, los autores señalaron que los datos “pueden haber contenido alguna inexactitud”, ya que preguntaron a los hombres, algunos de 80 años, recordar con qué frecuencia eyaculaban cada mes cuatro décadas antes.
Del mismo modo, un estudio realizado en 1989 en Francia, encontró que las mujeres que tuvieron relaciones sexuales con poca frecuencia o no tenían ninguna, tenían tres veces más riesgo de cáncer de mama en comparación con aquellos que tuvieron relaciones sexuales con más frecuencia, pero el posible mecanismo biológico es menos claro.
Varios estudios también sugieren que las relaciones sexuales se extienden la vida en general. Un estudio en el British Medical Journal, encontró que los hombres que tenían sexo al menos una vez al mes tenían el doble de probabilidades de morir en los próximos 10 años que aquellos que tuvieron relaciones sexuales una vez por semana. Un estudio de 25 años efectuado a 270 hombres y mujeres de 60 a 96 años, llevado a cabo en la Universidad de Duke descubrió que los hombres mientras más relaciones sexuales tuvieran, más tiempo vivían. Las mujeres que dijeron que disfrutaron de su vida sexual, vivieron de siete a ocho años más que aquellas que eran indiferentes. Pero factores como la inteligencia, la salud y las actividades también jugaron un papel importante para lograr este resultado de vivir más tiempo.

Entonces, ¿la gente debe elevar su actividad sexual para ser más saludables?
No necesariamente. “La receta de ‘más es mejor’ es demasiado simplista”, dice el doctor del Instituto Kinsey Janssen. “Lo que hemos aprendido a través de todos nuestros años de investigación es que lo importante es la satisfacción y el significado que atribuimos a las relaciones sexuales.” En resumen, “si usted está teniendo sexo en una frecuencia y de manera que sea compatible con lo que eres, entonces eso es saludable”.
Información ofrecida por la Dra. Melinda Beck
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