Se ha convertido en todo un fenómeno y en una filosofía de vida. Gran número de jóvenes exhiben orgullosos los múltiples tatuajes que se han ido haciendo por todo su cuerpo, pero, la gran mayoría de ellos, ni tan siquiera saben el significado y origen de esas marcas que han tatuado en la piel a perpetuidad.

Para conocer el origen e historia de los primeros tatuajes hemos de viajar aproximadamente cinco mil años atrás, al Neolítico.
Los primeros indicios de un ser humano con tatuajes se encontraron en una momia de un glaciar de los Alpes austro-italianos. Dicha momia, bautizada como Ötzi, tenía la espalda y las rodillas tatuadas.

Esto hace que los investigadores determinen que el tatuaje es casi tan antiguo como los humanos.

Muchas son las distintas civilizaciones que han utilizado el tatuar su piel como símbolo de distinción, estatus, condición o rango.
Uno de los pueblos más prolíficos a tatuarse era el polinesio y de hecho la palabra tatuaje proviene de ‘tátau’ del idioma samoano, que se habla en la Polinesia.
Las tribus de Polinesia tenían la costumbre de tatuar a sus miembros desde muy corta edad e iban tatuando las diferentes partes del cuerpo según iban transcurriendo los años, hasta llegar a la vejez y/o no dejar ni un solo centímetro del cuerpo sin ser tatuado.
Entre las muchas utilidades que le daban a los dibujos que decoraban sus cuerpos estaba la de asustar a los enemigos como forma de estrategia.
Desde Polinesia se extendió a gran parte del planeta la costumbre de tatuarse gracias a los marinos que llegaron por allí y que vieron asombrados esa forma de decorar sus cuerpos. Uno de los motivos por los que a través de los siglos ha proliferado y ha estado tan ligado el concepto de marino y el tatuaje.
Uno de esos marinos que contribuyó a la popularización del tatuaje fue el Capitán Cook. A su vuelta en 1771 de Tahiti, introdujo en la sociedad occidental el rito y costumbres de este arte.
Otros muchos pueblos y civilizaciones han tenido desde épocas remotas la costumbre de adornar sus cuerpos con pinturas tribales, en la mayoría de casos como ofrenda y adoración a sus Dioses o deidades.
En el Antiguo Egipto el tatuaje cobró un importante protagonismo sobre todo entre las mujeres.
A Japón no llego la costumbre hasta el siglo X aC., en la que tomó gran importancia entre las clases altas y estas decoraban sus cuerpos con dibujos que eran pequeñas obras de arte.
En la actualidad se han alcanzado altas cotas de personas tatuadas, hasta el punto que muchos expertos aseguran que es algo adictivo.