Harry Houdini, nació en Budapest – Hungría el 24 de marzo de 1874, su verdadero nombre era Erik Weisz que luego fue cambiado por Erich Weiss al emigrar a Estados Unidos, fue un gran ilusionista y escapista de origen judío. Era el hijo mayor de la familia conformada por Mayer Samuel Weisz (padre) y Cecilia Steiner (Madre). Tenía cinco hermanos y una hermana.

A la edad de 8 años, trabajaba vendiendo periódicos y lustrando zapatos en las calles. Un día, su padre lo lleva a ver al Dr. Lynn, un mago viajero; al niño le llamó mucho la atención el arte de la actuación, y se interesó en éste. Cuando tenía 9 años, Erich y sus amigos del barrio formaron un pequeño circo, donde él actuaría por primera vez ante una audiencia el 28 de octubre de 1883 con el nombre de Ehrich, The Prince of the Air, actuando como contorsionista y trapecista.

The Memoirs of Robert-Houdin
Written by Himself

El origen de su nombre Houdini, nace cuando a Erich le cae en sus manos un libro llamado “The Memoirs of Robert-Houdin, Ambassador, Author, and Conjuror, Written by Himself” este libro trataba sobre las memorias del mago Jean Eugène Robert-Houdin, de quien el joven rápidamente se convirtió en ídolo y Erich Weiss decide entonces utilizar el apellido del mago, añadiéndole una i al final para tener un parecido a Houdin.

Aunque era profesional en todas las ramas de la magia, era conocido por sus escapismos imposibles, gracias a una gran resistencia física que adquirió con una fuerte preparación en el gimnasio.

Houdini nunca había creído en el espiritismo y al morir su madre se mostró especialmente irritado cuando una médium intentó contactar con el espíritu de su querida madre. Cuando la médium transcribió el «mensaje literal» que había recibido, Houdini reveló que difícilmente podía ser en verdad su madre: el mensaje estaba en inglés, mientras que su madre solamente hablaba una mezcla de alemán, húngaro y yidis; una cruz encabezaba el mensaje, mas su familia era judía. Quedo tan indignado y afectado por quienes explotaban la credulidad de la gente diciendo poder contactar con difuntos del otro mundo que juró entonces convertirse en un cruzado contra el espiritismo, consagró su vida a desenmascarar a los mediums, reproduciendo y denunciando sus trucos y publicando artículos en revistas sobre sus trucos y la psicología del engaño.

Sir Arthur Conan Doyle

De aquella época data su amistad y posterior enfrentamiento con Sir Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes. Cuando se conocieron entablaron una entrañable amistad, pero sus creencias pronto se vieron enfrentadas: Conan Doyle era un creyente del mundo espiritual y paranormal, mientras que Houdini se erigió en cruzado contra todo ello.

El escritor llegó a estar convencido de que las habilidades de Houdini eran genuinas, realmente paranormales, y no meros trucos. Como tantos otros, creía que Houdini era capaz de desmaterializarse, a pesar de haber visto cómo el mago desenmascaraba los burdos montajes de los espiritistas como parte de sus espectáculos o le explicaba en persona algunas de sus técnicas de magia y escapismo.

Houdini concebía la magia como un espectáculo y demostró gran habilidad para liberarse del interior de cajas fuertes arrojadas al mar, salir de camisas de fuerza colgado boca abajo de rascacielos, y de todo tipo de esposas, cuerdas, baúles cerrados con candados y cadenas de cualquier tipo.

Uno de los escapes clásicos que se asocian con Houdini es La Metamorfosis, que tanto en la época como en el futuro inspiraría múltiples variantes. El ilusionista era atado e introducido dentro de un saco, a su vez dentro de un baúl, todo ello era atado y sujetado con candados. Entonces una ayudante subía encima del baúl, levantaba una cortina y 3, 2, 1… Al instante siguiente la cortina bajaba mostrando a un Houdini liberado en el lugar que ocupaba la ayudante.

Entonces se abría el baúl y se desataban todas las cuerdas del saco para mostrar a la asistente dentro de la caja: ambos se habían intercambiado o metamorfoseado con el mejor arte de la magia. Este número sigue siendo espectacular hoy en día cuando se ejecuta con destreza y habilidad. Se cree que Houdini ejecutó este número más de diez mil veces en toda su carrera.

 

La ayudante de Houdini en Metamorfosis solía ser Beatrice Rahner, una joven morena, de pequeña estatura, que acabaría enamorando al mago. Se convertiría pronto en Bess Houdini, su mujer, allá por 1894. Bess le acompañaría durante el resto de su vida, mas nunca llegaron a tener hijos.

 

Algunos de sus escapes que se convirtieron en clásicos, como el de la camisa de fuerza (para el que se inspiró en un manicomio), los realizaba a la vista de todos, otros los hacía en secreto tras una discreta cortina, donde sus ayudantes no podían entrar, pero tampoco nadie del público ver sus técnicas secretas. En algunos tardaba unos pocos minutos, en los más complejos llegó a tardar más de una hora.

 

 

A veces ofrecía ser examinado desnudo y que probaran en él nuevos candados, grilletes, esposas o dispositivos fabricados por la gente del lugar. Marineros, fabricantes de cuerdas, sacos y todo tipo de materiales intentaron retenerle sin éxito. Uno de los más graves accidentes que sufrió, que casi le costó la vida, fue al intentar escapar de un gran bidón de cerveza.

 

Uno de sus otros trucos famosos fue el Bidón de leche, un angosto bidón relleno de agua en el que era sumergido completamente y del que escapaba tras unas cortinas, fuera de la vista del público. Se dice que pedía a la gente contener la respiración tanto como él mientras intentaba escapar (algo que nadie conseguía) a la par que un gran reloj mostraba el paso de los minutos. La realidad era que solía escapar al poco de entrar; a veces se sentaba durante un rato a leer el periódico mientras la orquesta tocaba música para imprimirle mayor emoción al número. Entonces levantaban la cortina y aparecía Houdini, culminando el número.

 

Otro de sus números más grandiosos fue la Cámara de Tortura China (1912) un enorme «acuario» donde era sumergido, colgado boca abajo por los pies, y de donde escapaba al cabo de unos interminables minutos. Lo último que veían los espectadores, antes de que una cortina lo tapara, era la aterrada cara de Houdini, sumergido, golpeando el cristal.

 

Existe una película ambientada en la época llamada El truco final (The Prestige) que imita la situación de la Cámara de Tortura China. Es interesante que en el largometrajes sobre Houdini el personaje muere ejecutando ese acto, pero en realidad el maestro de los escapistas siempre consiguió superarlo, si bien a veces con lesiones, como alguna fractura de tobillo. Siempre tenían dos ayudantes con hachas que añadían un poco de dramatismo al momento, estando preparados junto a la celda de agua para actuar y liberarlo en caso de problemas.

 

En aquella época los magos empezaban a buscar formas legales de impedir que otros magos copiaran sus números pues había gran rivalidad entre ellos. Houdini había pasado cinco años trabajando en su Cámara; se consideraba un innovador y odiaba a los imitadores. Cuando uno de sus números era copiado o revendido (como pasó con el Bidón de leche) lo denunciaba ante los tribunales. También disfrutaba yendo a las exhibiciones de los rivales imitadores para exponer sus trucos ante el público y dejarlos en ridículo. No deja de ser curioso e irónico que uno de sus números más famosos, la metamorfosis fuera en realidad original de John Nevil Maskelyne, quien es sobre todo conocido por la marca de máquinas de escribir británica Maskelyne que, a finales del siglo XIX, innovó presentando los primeros modelos de máquinas de escribir con espaciado proporcional al tamaño del carácter, característica que solo fue reintroducida por IBM en 1941.

John Nevil Maskelyne

Los años fueron pasando y por supuesto no en vano, lo que hacía que el físico de Houdini no se sintiera el mismo que en su juventud, de modo que tuvo que abandonar algunas de sus proezas ya que solía acabar dolorido, una de sus últimas proezas con la que más reunía gente para sus espectáculos era la de escapar de una camisa de fuerza suspendido boca abajo, colgado de una cuerda, de una altísima grúa. Lo hizo en Times Square en Nueva York, Washington y en muchas otras ciudades.

Con el tiempo montó un espectáculo propio en Broadway, que promocionaba con números como la desaparición en el escenario de un elefante.

 

El final de la vida de Houdini se produjo en extrañas circunstancias. Ello, unido a su reciente lucha contra lo paranormal y un extraño reto que había planteado para después de su muerte convirtieron el hecho de su muerte en algo tan interesante y misterioso como otros aspectos de su propia vida.

Un día de octubre de 1926 unos estudiantes universitarios se dirigieron a Houdini mientras descansaba tras haber terminado uno de sus espectáculos. Uno de ellos le retó a recibir unos cuantos golpes en el abdomen, para comprobar si su resistencia física era tan legendaria como se decía. El mago aceptó sin miedo. Sin embargo, antes de que pudiera prepararse adecuadamente, recibió un primer puñetazo muy fuerte de un pelirrojo llamado William Lances, el cual era la estrella de boxeo de la universidad y del que apenas se tienen datos; a éste primer golpe siguieron varios más.

El mito dice que si bien Houdini aguantó el envite como un buen actor, estos golpes le generaron una rotura de apéndice que ya estaba inflamado, pero esto no está comprobado pues no se sabe si recibir una serie de puñetazos en el estómago puede romper un apéndice, por lo que también se ha de aceptar la posibilidad de que simplemente recibiera los golpes y en los siguientes días su apendicitis se transformara en peritonitis.

Por su carácter Houdini quiso seguir trabajando durante los días siguientes a pesar de padecer fuertes dolores y fiebre. Finalmente sufrió dos desmayos en una actuación y fue hospitalizado. Tras varios días luchando contra la enfermedad, pareció rendirse ante lo inevitable. Le dijo a su hermano Hardeen:

Estoy cansado de luchar. Creo que esta cosa me va a vencer”.

En la madrugada del 31 de octubre de 1926, Houdini fallecía a sus 52 años. Los médicos emitieron un informe en el que indicaban una peritonitis como causa de la muerte. Su apéndice tal vez llevaba días inflamada antes del incidente con los estudiantes.

 

Harry Houdini antes de morir, preparó una prueba definitiva contra el tan aborrecido espiritismo. Ideó un código secreto que compartió con su mujer, consistente en diez palabras secretas (curiosamente, extraídas de una carta de Conan Doyle). Si alguna vez contactaba a través de algún médium «desde el más allá» usaría esas palabras, de modo que Bess pudiera tener la certeza de que el contacto era genuino. Sin embargo, advirtió a su esposa que si existía alguna forma de comunicarse desde el más allá, él sin duda lo haría. Se dice que ningún médium consiguió comunicarle el código correcto.

“Mis dos cariños”: Houdini posando junto a su madre y su esposa.

 

El entierro se realizó a los pocos días. Una multitud de dos mil personas acudió al evento, algo tan multitudinario como algunos de sus números callejeros.

 

Houdini a Lincoln se muestra cómo un fotógrafo podía producir fraudulenta “fotografías espíritu” que documentó la aparición y la interacción social de las personas fallecidas

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