Cuando oímos la palabra mafia, a todos se nos presenta la imagen de un Italiano en su Sicilia natal o emigrado a los años de la ley seca en los Estados Unidos, es decir, al mafioso por excelencia Al Capone, pero no todos los mafiosos son Sicilianos.

Una de las mafias más antiguas de la historia es la japonesa y la más entre ellas “Los Yakuza“, incluyendo sus extraordinarios tatuajes pensados para que, con el traje puesto, no se vea nada de ellos.

La Yakuza se comenzó a formar durante la época Edo, sobre el siglo XVII, cuando muchos Samurais al no ser realmente necesarios para su daimyo (señor feudal) eran expulsados. Estos samuráis ambulantes sin hogar son conocidos como ronin. Algunos ronin se dedicaban a hacer encargos sucios para gente de la alta sociedad.

Poco tiempo después terminan dominando los negocios ilegales de Japón, y otros simplemente se dedicaban a ser maleantes. Al cabo de un tiempo se fueron organizando bandas de ronins que se encargaban de proteger pequeños poblados y también regiones a cambio de comida y comodidades que proporcionaba la comunidad.

El origen de la palabra no se conoce con exactitud, pero se dice que proviene de un juego de cartas en el que lo peor era que te tocara un ocho, un nueve y un tres. Si lees 8, 9 y 3 en japonés tradicional tiene YA, KU, ZA.
La Yakuza moderna ha extendido sus actividades a la corrupción bancaria y política. Esta mafia es una de las más antiguas y poderosas y es, sin duda, la que más miembros tienen, unos 100.000 miembros.

A finales del siglo XIX y al iniciarse el XX tenían el control de la prostitución, las apuestas, el contrabando, lavado de dinero, los espectáculos, la especulación de bienes inmobiliarios, la extorsión, y el tráfico de drogas, pornografía y armas.

Su organización se derivó de los códigos de los samuráis pero mucho más estructurados y fortalecidos; todo el clan se considera una familia donde se profesa la fidelidad absoluta a la banda, el ultranacionalismo, la obediencia al mayor rango y su estricto y brutal código de honor.

Los novatos se adoctrinan a través del sistema Senpai-kōhai, en el cual se especifican los procedimientos de castigo a la deslealtad, como por ejemplo la amputación de un dedo meñique para aquel miembro que cometa algún fallo grave o incurra en traición. Dicha amputación sirve aún en la actualidad para reconocer a los miembros retirados o disidentes.
Los tatuajes son muy importantes; revelan muchas veces el rango dentro de la organización, el clan al que se pertenece, el lema del clan, dragones de su mitología y samuráis. Empieza como un tatuaje pequeño al que se le hacen adiciones y terminan cubriendo grandes partes del cuerpo, con lo cual cuanto más tatuado esté el miembro del grupo, más respeto impondrá. el tatuaje es uno de los rasgos físicos más característicos de la yakuza.

En la actualidad está dividido en 3.000 clanes con un total de 100.000 miembros, el más importante es el denominado Yamaguchi-gumi, el cual se estima en unos 40.000 miembros activos, considerándose el hampa más grande del mundo, no sólo por el número de miembros sino también por su poder económico. Les siguen los clanes Sumiyoshi Rengo-Kai y Inagawa-kai, que en conjunto con el clan Yamaguchi-gumi mueven alrededor de 15.000 millones de dólares anuales.

Aunque los negocios de la yakuza sean en muchos casos criticados en Japón, no dejan de extenderse y consolidarse. Cada vez es más frecuente que se comporten como una empresa legalmente constituida. En Tokio el clan Yamaguchi-gumi ha expandido sus negocios, más que todo a partir de la absorción del clan Kokusui-kai, el año pasado, un hecho que es conocido públicamente en Japón tanto como la condena a su jefe, el señor Shinoda, por posesión ilegal de armas y el conocimiento de estar dirigiendo aún la organización desde la cárcel. Incluso algunos miembros dirigen celebraciones.

Esta es la historia de los Yakuza, esperamos que a partir de ahora cuando le hablen de la mafia, además del famosísimo Al Capone, les venga otras imágenes a la cabeza.
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