El ritual funerario tradicional del pueblo Fore, en Papua Nueva Guinea, consiste en consumir los cuerpos de los difuntos, por parte de los miembros familiares, con la intención de adquirir la sabiduría durante los ritos funerarios. Desafortunadamente, comer cerebros humanos, es la mejor manera de contraer una enfermedad mortal e incurable llamada Kuru.
El kuru produce temblores, debilidad, incapacidad para permanecer de pie, depresión, inestabilidad emocional, y finalmente, la incapacidad para comer. Tal vez el síntoma más preocupante es la risa espontánea e incontrolable, seguramente de allí viene el dicho “muerto de la risa”. Dado que este síntoma es bastante común en el kuru, esta enfermedad también conocida como la “enfermedad de la risa”.

Kuru proviene de un prión (una proteína infecciosa) que ataca el cerebro. El prión se transmite por el consumo de un cerebro infectado. El prión tiene un largo período de incubación, que puede permanecer latente durante 40 años después de la infección inicial antes de que el anfitrión comience a desarrollar los síntomas.

Kuru no tiene cura, y no hay manera de tratarlo. Afortunadamente, nadie ha reportado tener la enfermedad desde el 2005.
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