La increíble historia que viene de “Salvacadelos”. Una historia de amor, pero también de odio. El amor que ha mostrado dos heroínas, dos salvadoras, y el odio, que es capaz de sentir una persona, a nuestro prójimo, al hacer esto a un animal.
Ruth y Patricia, madre e hija de nacionalidad suiza, son dos peregrinas que después de caminar cientos de kilómetros por el camino de Santiago al llegar a Finisterre, encuentran en una zanja malherido este perro, y sin duda tomaron un taxi hasta la Clínica Veterinaria Argos de Cee.

Pena, rabia y vergüenza” fue lo que sintieron en la clínica veterinaria, donde llevaron al perro. “Pena por el perro que estaba en un estado deplorable. Rabia por todo lo que había hecho una mala persona intencionalmente. Vergüenza de saber que vivimos cerca de gente capaz de hacer esto una vida inocente.”
No hay tiempo para más lágrimas, y después de un chequeo, se procedió a sedarlo operarlo.
Mientras que la operación estaba en marcha y esperaban, Patricia y Ruth, dejaron claro que no estaban ahí para dejar al perro, querían quedarse con él y llevarlo a Suiza. Lo llamaron Pinio. Pero por las condiciones el perro no podía viajar, y ellas tuvieron que irse en avión dos días después.
No hay razón para que Pinio no vaya a otro país, otro mundo. Las heridas se han curado en la clínica donde le dieron todos los cuidados necesarios, hasta que Pinio se recupero. “Al principio era muy desconfiado, es normal, pero poco a poco empezó a disfrutar de nuestro amor y nosotros de él”, dice Irene García Patiño, una de las veterinarias de la clínica.
Después de 48 días en contacto permanente con Suiza, para estar informadas de la evolución de Pinio, llego la hora de viajar. “Lo llevámos al aeropuerto de Alvedro y después de 2 horas de papeleo, con un montón de pena nos despedimos de Pinio. Le espera un largo viaje a Madrid y de ahí a Zurich, donde lo esperan sus dos salvadoras “, explica Silvia Souto, otro veterinario.
Ahora hay que verlo, correteando por las montañas de los Alpes suizos, y feliz lejos de aquel animal real, que lo convirtió en un trapo. Son estas historias las que nos hacen ver que tenemos mucho que aprender de gente como Ruth y Patricia. Sin embargo, acciones como esta hacen que uno no pierda la esperanza en la raza humana.

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