Ruslan Nurislamov es un baterista de Rusia con una particularidad, no tiene sus brazos completos. Al parecer en un accidente, un electricista dejo la puerta de una caja de electricidad abierta y Ruslan como cualquier niño curioso junto a sus amigos, fue el primero, en meter la mano en un agujero lleno de cables, todo quedo oscuro, pero lograron auxiliarlo a tiempo. Afortunadamente y según dicen los médicos si no fuera porque tenía unas botas no estaría vivo ahora.

Ruslan da gracias a los médicos, y lo más importante gracias a Dios. Sin su ayuda no habría sobrevivido. “Le debo tanto y nunca lo he pagado, he pasado por muchas cosas, pero me di cuenta de que no hay que perder la fe, no me puedo detener. ¿Por qué debo usar drogas? No puedo permitirme el lujo de beber vino en una fiesta, porque yo soy responsable de mí mismo. Responsable de mis acciones. Tengo muchos amigos que se ahorcaron. Eso es una debilidad! Tenemos que hablar más con Dios, para convencernos de que todo está bien.”

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