La Tierra está rodeada por una nube de más de medio millón de piezas de basura espacial, cuyo tamaño puede ser tan grande como un autobús.
Esta chatarra espacial orbita a velocidades de vértigo, representando un grave peligro para los satélites operativos y para la Estación Espacial Internacional. Adicionalmente, cuando dos objetos en órbita chocan, se rompen en cientos de pedazos más pequeños.
Para luchar contra este problema creciente, los científicos e ingenieros suizos han anunciado el lanzamiento del CleanSpace One, un proyecto para construir la primera serie de “satélites bedel” que ayudarán a limpiar el espacio.

Esperan lanzarlo en un plazo de tres a cinco años a partir de ahora. Cuando el satélite bedel este en órbita, se dirigirá a su objetivo, extenderá un brazo para agarrarlo y luego se sumergirá en la atmósfera terrestre, quemándose a sí mismo junto con la basura espacial durante el reingreso.
El CleanSpace One está siendo diseñado y construido en el Centro Espacial de Suiza, parte del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Lausanne, o la EPFL. Los científicos están desarrollando los sistemas de propulsión eléctrico que permitirán al CleanSpace One agarrar la basura espacial alrededor de la Tierra a 28.000 kilómetros por hora.
Finalmente, el equipo espera poder ofrecer y vender toda una serie de sistemas diseñados para la basura espacial de varios tamaños. “Las agencias espaciales están encontrando cada vez más necesario la eliminación de la basura espacial. Queremos ser los pioneros en esta área“, dijo el director del Centro Espacial Suizo, Volker Gass.
También comentaron que los sistemas más pequeños, como el CleanSpace One, serán de bajo costo “No es un desarrollo de varios millones, es un desarrollo universitario”.
De hecho, puede haber un mercado para estos satélites conserje. En el 2009, el satélite estadounidense Iridium chocó con los restos de un satélite ruso inactivo, produciendo alrededor de 2.000 trozos más de escombros y la destrucción de un satélite de un valor de $ 55 millones. Mientras la chatarra espacial se sigua acumulando, las colisiones serán más probables entre los satélites, generando una reacción en cadena.
Claude Nicollier, astronauta y profesor de la EPFL, compara el problema de la basura espacial con el calentamiento global. “En cierto modo hay cierta similitud entre los dos problemas, si no hacemos nada, vamos a tener grandes problemas en el futuro”.
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