Cada país tiene su propia mitología, que puede estar basada en torno a un tema o a la imposibilidad de explicar ciertas cosas en la naturaleza, en otras ocasiones se relaciona directamente con la religión de un país o de otras creencias espirituales. Las criaturas místicas a menudo juega un papel muy importante en estas mitologías también, sobre todo en Japón, donde su mitología tuvo mucho que ver con todo lo que enumeramos anteriormente, incluyendo la locura.
Estos son los diez monstruos japoneses que son tan ridículos que a menudo parece sarcasmo:
Abumi-guchi

Un abumi-guchi es un estribo que perteneció a un soldado muerto. Yace y espera a que su propietario derrotado vuelva, por lo tanto, ni siquiera es un verdadero monstruo, es simplemente el resultado de que nadie limpie el campo de batalla después de que la pelea ha terminado.

Abura-akago

El Abura-akago es algo que renace sólo cuando el bebé chupa un poco de aceite, ya que el Abura-akago es el espíritu de una persona que robó el aceite, pero era lo suficientemente especial como para no morir apropiadamente. Es un espíritu que se quedará muerto a menos que seas negligente en la crianza de tu hijo.

Akaname

El akaname entra en tu baño por la noche y lame hasta la mugre, lo que significa que obtienes un demonio japonés en cada lata de detergente. Se dice que personifica el miedo de ir a un baño oscuro, pero me niego a temer a cualquier cosa cuyo objetivo principal sea limpiar el pis alrededor del inodoro.

Chochinobake

Este, junto a otras criaturas como el aoandon, se parecen a las linternas de papel tradicionales, lo que significa que cualquier japonés que visite la tienda norteamericana “Bed, Bath and Beyond” vivirá una experiencia humillante y potencialmente terrorífica.

Tsukumogami

Hay un grupo específico de monstruos japoneses llamados tsukumogami, que son distintos objetos que absorben vida, pero sólo cuando cumplen cien años de edad. El mayor problema de este sistema de empoderamiento es que la mayoría de las cosas han sido maltratadas y vueltas inútiles al cumplir 100 años.

Mi tsukumogami favorito es el jotai. El jotai es una tela poseída que cuelga de un biombo. Creo que este monstruo fue creado durante una época hipotética en la historia de Japón, donde la gente sin imaginación inventaba monstruos gritando y apuntando a objetos al azar.
Uwan

A veces, los antiguos monstruos japoneses en realidad no tienen un propósito definido. La mayoría de ellos están para ahogar a los niños o chupar la sangre de los transeúntes, sin embargo, en el caso de algo así como el uwan, existen únicamente con el fin de molestar a las personas, incluso si las posibilidades de encontrar a personas es muy poca. El uwan es una voz sin cuerpo que atormenta a las casas abandonadas y templos, que, teniendo en cuenta cuántas personas visitan lugares abandonados, significa que no persiguen a nadie en particular.

Uma-no-ashi

Las personas que son desafortunados caminan al lado de algo que se llama jubokku, un árbol que extiende sus ramas para atrapar a las personas que camina cerca de él, para drenarle la vida. Las personas que son realmente desafortunados son presa del Uma-no-ashi, que es un árbol que tiene una pata de caballo colgando de ella. No es un caballo entero, o con múltiples patas, sólo una, moviéndose al azar y esperando dar uno o dos golpes, porque si eres demasiado tonto como para no darte cuenta de que un árbol tiene pezuñas golpeando el aire, eres merecedor de su patada.

Kawa-uso

La kawa-uso es una nutria de río sobrenatural y esto es de lejos el monstruo más ridículo en la lista. ¿Japón, alguna vez has visto una nutria? Son adorables!

Nurarihyon

El Nurarihyon es un monstruo que se parece a un anciano que vendrá a tu casa, beberá tu té y actuará como si fuera el dueño del lugar. Es difícil deshacerse de él porque se ve tan humano, que puede ser fácilmente confundido con el dueño de la casa, que es una especie de racismo antiguo contra el propio pueblo japonés.

Shirime

El shirime es una criatura con un ojo puesto en el lugar de su ano. Entiendo que éste monstruo puede parecer una escena eliminada de la película Human Centipede, pero en realidad se trata de un antiguo poema. Un samurai estaba paseando y se encontró con un extraño, se dispuso a luchar contra el desconocido, hasta que el desconocido dejó caer su kimono y reveló el globo ocular en su culo. El samurai huyó y la historia terminó.

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