Este es el ciempiés Illacme plenipes, que se creía extinto y fue redescubierto hace siete años. Es un animal completamente inusual, que con sus 750 patas, tiene más patas que cualquier otra criatura encontrada hasta el momento, incluyendo otras 9.999 especies de ciempiés.
La rareza del ciempiés significó que desde 1928 hasta 2005 (cuando Marek, entonces un estudiante de doctorado, encontró unos pocos ejemplares en el bosque cerca de San Juan Bautista, California, EEUU) la mayoría de los científicos habían asumido simplemente que la especie se había extinguido. Durante los últimos siete años, Marek y sus colegas han realizado varios viajes a la zona, buscando por horas hasta encontrar un solo ejemplar aferrado a la ladera de una roca o haciendo un túnel de 15 centímetros en el suelo.

En el estudio de este espécimen bajo un microscopio, Marek ha descubierto un número de características sorprendentes que van más allá de sus piernas. “Básicamente parece un hebra. Tiene un aspecto poco interesante en el exterior, pero cuando lo miró con el MEB (microscopios electrónicos de barrido), nos encontramos con una anatomía enorme e increíblemente compleja” comentó Marek.

El nuevo análisis reveló que el ciempiés no tiene ojos, antenas desproporcionadamente largas y una boca rudimentaria adaptada para succionar y perforar las estructuras vegetales. También tiene pelos especializados en la parte posterior de su cuerpo que producen seda, que puede ser utilizado como un mecanismo de defensa para eliminar las bacterias de los cuerpos de los ciempiés.
Por supuesto, las piernas son la parte más llamativa de la anatomía de la especie. A pesar del nombre de ciempiés o milpiés, ninguna especie se sabe que tenga 1.000 piernas, la que más se acerca es la Illacme plenipes (su nombre en latín significa “en el más alto cumplimiento de los pies”). Los ejemplares machos examinados tenían más de 562 patas, pero las mujeres tenían más, con la exorbitante cifra de 750 patas.

La mayoría de los milpiés tienen entre 80 y 100 patas. Marek y sus colegas especulan que esta especie extremamente larga podría ser una adaptación beneficiosa para los túneles subterráneos o incluso para aferrarse a las rocas que se dan ampliamente en el hábitat de la especie.
Análisis de ADN ha revelado que su primo más cercano, Nematozonium filum, vive en África, cuyos ancestros de ambas especies al parecer se dividieron en algún momento poco después de la ruptura de Pangea, hace más de 200 millones de años.
El equipo ha tratado de hacer crecer los ciempiés en un laboratorio, pero hasta ahora han sido incapaces de hacerlo. Advierten que la especie podría estar en peligro de extinción, en el año 2007 detuvieron la busca de especímenes silvestres, por temor a disminuir la población, y abogaron por una lista formal de protección, por lo que los científicos tendrán el tiempo para aprender más sobre ellos antes de que el ciempiés se extinga.
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