El término “estación fantasma” se utiliza para describir cualquier estación abandonada o en desuso del sistema de tren subterráneo, pero se asocia particularmente a París, con su conjunto de andenes vacios y túneles silenciosos, que han ganado su lugar en el folklore urbano.
Algunas estaciones de metro de París se cerraron y reabrieron después, como Rennes y Liège, que llegó a estar operativa en 1968 después de 30 años de desuso. Cluny, por su parte, volvió a abrir en 1988, después de medio siglo de abandono, renombrada como Cluny – La Sorbonne. Aparte de estas, la mayoría de las estaciones fantasma del metro de París se dividen en varias categorías:

Estaciones movidas y fusionadas
La llegada de los nuevos trenes modernos resultaron demasiado grandes para algunas estaciones, que vieron sus plataformas moverse varios cientos de metros para dar cabida a los nuevos trenes. Estaciones como Victor Hugo (arriba) y Les Halles permanecen abiertas aunque no con sus plataformas originales. Otras estaciones se fusionaron debido a la caída de la demanda de pasajeros. Martin Nadaud, por ejemplo, se integró con Gambetta, y todavía se pueden ver hoy en día detrás de una puerta en dirección a Pont de Levallois.
Estaciones sin abrir
Las estaciones de metro abandonadas son una característica habitual de la mayoría de los sistemas de tránsito rápido, sin embargo, mucho menos común son las estaciones que nunca se abrieron en absoluto. Estos lugares pueden que no estén embrujados por los fantasmas de los pasajeros del pasado, pero siguen siendo un santo grial para los exploradores urbanos debido a su inaccesibilidad intrínseca y el hecho de que pocas personas las han visto.
Existen dos estaciones de este tipo en Paris, Porte Molitor y Haxo. Construida en 1923, Porte Molitor (arriba) unía las líneas 9 y 10, y a pesar de ser construida para ofrecer el servicio nocturno en Parc de Princes y los estadios de Roland Garros, fue abandonado durante la construcción. El acceso a la estación nunca se completó y el espacio es utilizado ahora como estacionamiento para los trenes.
Del mismo modo, Haxo está en silencio bajo las calles de París, una estación olvidada que no tiene acceso al mundo superior. Trenes especiales se detienen de vez en cuando para permitir a los aficionados y a los exploradores urbanos fotografiar el andén en desuso. Un cartel que dice “1993”, cuelga del techo y se remonta a una conferencia de prensa que tuvo lugar ese año en el espacio subterráneo ya en desuso.
Estaciones abandonadas

Además de las estaciones fusionadas, movidas y sin abrir, un número de estaciones fantasma de París estuvieron abiertas a pasajeros varios años, antes de caer en el abandono. La mayoría de ellas cerraron en 1939 con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, incluida la de Saint-Martin, una importante estación de los grandes bulevares, pero cerró en última instancia, debido a su proximidad con la vecina Strasbourg – Saint-Denis.
Tres otras estaciones, Arsenal, Champ de Mars y Croix-Rouge (arriba) también cerraron en 1939. Otras dos, Porte des Lilas–Cinéma e Invalides, permanecen abiertas, pero albergan andenes en desuso que fueron cerradas después de los trabajos de modernización efectuado en dichas estaciones.
Situada en la línea 5, entre las estaciones de Bastille y Quai de la Rapée, Arsenal (arriba) fue cerrada el 02 de septiembre de 1939. Los signos de su existencia también son visibles en la superficie, en forma de una entrada bloqueada en el bulevar Bourdon.
Estaciones reutilizadas y recicladas
No todas las estaciones fantasmas de la red subterránea parisina permanecen abandonadas. Varias de ellas han sido reutilizadas para actuar como áreas de entrenamiento o depósitos. Gare du Nord USFRT, por ejemplo, que sirvió como el término de la Línea 5 hasta el cierre en 1942, ahora es utilizada para entrenar a los conductores de la RATP (empresa encargada del metro de Paris)
Por el contrario, la estación Olympiades fue utilizada inicialmente como un departamento de servicio subterráneo y taller, antes de que su túnel se ampliara para Maison Blanche, desde entonces abrió como una estación en pleno funcionamiento. Villiers, por su parte, la ex terminal de la Línea 3, se ha convertido también en una plataforma de formación para la RATP.
Opt In Image
Te gustó lo que viste?
Suscríbete a nuestro Newsletter para recibir más artículos como este