A principios del siglo XX, era común que las pequeñas niñas empezaran a aprender a cocinar para el hogar, así que necesitaban algo real para practicar. The Queen fue una estufa de juguete fundida en hierro de 1915, que podía quemar carbones o madera en su compartimiento.

Hornos posteriores operaban con electricidad o gas, como por ejemplo, esta estufa de metal amarrilla de 1.930 que funcionaba con la red eléctrica (foto abajo). Estas características les daban a los juguetes muchas de las capacidades, así como los riesgos de seguridad, de los hornos tamaño completo, convirtiéndolos en juguetes peligrosos.

La producción de las estufas miniaturas cesó durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la escases de materiales. Una vez que la guerra acabó, una nueva generación de cocinas de juguetes de plástico surgió, que utilizaban bombillas de 100 vatios como fuente de calor.

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