Hua Chi es un monje de 70 años del monasterio budista en Tongren, provincia de Qinghai, China. Durante 20 años, se ha postrado ante el altar para rezar. Cuando era más joven, rezaba unas 2.000-3.000 veces al día. Ahora que se ha envejecido, lo hace tan sólo 1.000 veces al día.

Monje ha rezado 1.000 veces al día durante 20 años, dejando sus huellas arraigadas en el piso de madera

El resultado de su trabajo durante 20 años es que las huellas de sus pies están marcadas casi 4 centímetros de profundidad en la madera. Es una hazaña inspiradora para los monjes jóvenes del monasterio:

Genden Darji, de 29 años de edad, dice que pasó varios días admirando los esfuerzos de Hua antes de encontrar el coraje para entrar en sus huellas. El repite cuidadosamente los movimientos de Hua, el joven monje dice que planea llevar a cabo el ritual cuando el monje mayor se detenga.

“Todos los días vengo aquí y cada día miro el trozo de madera, lo que me ha inspirado para seguir haciendo las huellas por mí mismo” dijo Genden.

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