Yukio Shige, un policía retirado de Japón, ha dedicado la última década de su vida a la prevención de suicidios. Después de frustrar cientos de intentos de suicidios en poco más de una década, con 70 años de edad, ha llegado a ser conocido como “el hombre chotto matte’. En japonés, “chotto matte” se traduce como “espera, para!”

Japonés Anti-Suicidio ha ayudado a más de 500 personas en los últimos 11 años 01En los últimos 11 años, Yukio Shigehas ha logrado ayudar a más de 500 vidas – un número significativo incluso en Japón, un país con una de las tasas de suicidio más altas del mundo. Él patrulla los acantilados Tojinbo, en la prefectura de Fukui – un sitio turístico muy popular, que también es conocido por suicidios. Él va allí todos los días, con otros tres voluntarios. Juntos usan binoculares para detectar personas que podrían estar pensando en el suicidio y trata de hablar con ellos para que desistan de su idea.

Yukio reveló que su cruzada contra el suicidio comenzó sólo después de que él mismo experimentó el dolor de perder a alguien muy querido. Hace unos años, recibió una llamada de la policía donde le informaban que un gran amigo había puesto fin a su vida. “Me dijeron que se suicidó. Alquiló un coche en el noreste de Japón y se dirigió hacia el océano”.

Japonés Anti-Suicidio ha ayudado a más de 500 personas en los últimos 11 años 02“He visto tanto dolor”, dijo Yukio. “No quiero saber más de luto. Si te paras a imaginar la escena; alguien ahí sentado, creyendo que su única opción es poner fin a todo, a solas con su sombra, yo realmente siento que necesitan ayuda. Quieren que alguien intervenga y los salve”.

“Ayudamos a los que quieren nuestra ayuda y los llevamos a uno de los seis apartamentos que poseemos, para que puedan reparar y reconstruir sus vidas. Les ayudamos a recuperar sus vidas “, añadió. “Esto es lo que yo hago”

Uno de los primeros encuentros que Yukio tuvo con una persona suicida fue en 2003. Yukio estaba en uno de sus últimos patrullajes antes de la jubilación, cuando conoció a una pareja de ancianos que era dueña de un pub y estaban hasta el cuello en deudas. Le dijeron de su plan era sumergirse en el mar al atardecer.

“Chotto mate”, le dijo a la pareja, en aquel entonces. Luego llamó a un coche patrulla y se los llevó a una oficina de bienestar público, donde intentó conseguirles apoyo y ayuda. Tristemente, se les negó la ayuda y cinco días más tarde, se ahorcaron. El incidente sacudió a Yukio hasta la médula y su determinación de luchar contra el suicidio sólo se hizo más fuerte.

Yukio dice que su experiencia le ha enseñado mucho acerca de lo que no debe decir a las personas suicidas. Una vez, cuando se encontraba fuera de la ciudad, los amigos voluntarios de Yukio vieron una mujer joven mirando hacia abajo desde la parte superior de un acantilado, lista para saltar. Cuando uno de ellos se le acercó a ella, esta le dijo: “No me hables durante 10 minutos” Pero en cuestión de minutos, varios agentes de policía se habían llegado al lugar junto con una ambulancia. Todos ellos trataron de convencerla de no saltar durante cinco horas seguidas. Al final, dijo, “Sayonara”, y saltó.

Cuando Yukio regresó, exigió saber lo que la policía le había dicho a la mujer. Ellos dijeron, “Piense en su madre y su padre deben estar preocupados”, le dijo el voluntario. Yukio se puso rojo de ira. “Eso es lo peor!”, Gritó.

Él explica que sólo hay una manera de lidiar con la gente al borde del abismo. “Tú mismo debes ayudarles a regresar a sus pies, trabajar con ellos para resolver sus problemas. Si tienen deudas, los llevo con la gente de asistencia jurídica; si están sin trabajo, los llevo a la agencia de empleo, si son personas sin hogar, los llevo a casa conmigo.” Si se trata de algún tipo de problema en el trabajo, Yukio va al lugar de trabajo él mismo y trata de arreglar las cosas.

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