1. Flogisto (Phlogiston)

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En 1669, el alquimista Johann Joachim Becher propuso que el fuego era causada por un elemento llamado flogisto. Cualquier cosa a la que le prendieses fuego, según él, contenía esta sustancia y la única manera de apagar el fuego era “deflogistarlo”, es decir, quemarlo hasta las cenizas. Esta teoría prevaleció durante casi 100 años, hasta que Joseph Priestley lo desmintió gracias al descubrimiento de una pequeña cosa llamada oxígeno.

2. Generación espontánea

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Para antiguos como Aristóteles, los gusanos que salían de la carne podrida eran la prueba viviente de que la vida podría florecer al azar. Todavía en la década de 1600, el científico belga Jan Baptista van Helmont tenía una receta para hacer ratones: “Coloca una camisa sucia o unos trapos en una olla abierta o un barril que contenga granos, o trigo, y en veinte días aparecerán los ratones”.

3. Teoría del miasma

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Hasta mediados del siglo 19, la gente creía que los malos olores eran un tipo de vapor venenoso de la materia descompuesta que causaba enfermedades. No fue sino hasta la década de 1860 que la teoría de los gérmenes reveló que los microorganismos eran los verdaderos culpables. No obstante, la idea de que el mundo estaba lleno de seres vivos invisibles era tan escandalosa que durante décadas los médicos debatieron la necesidad de lavarse las manos.

4. Impresión maternal

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Hasta el año 1900, algunos médicos creían que los pensamientos y experiencias de una mujer embarazada podrían causar defectos de nacimiento. Por ejemplo, si ella veía a un hombre perder una mano en una trilladora de trigo, el choque podría causar que su hijo naciera con un muñón. Joseph Merrick (también conocido como “El Hombre Elefante”) creía que sus deformidades fueron el resultado de un susto que tuvo su madre con un elefante en una feria estatal.

5. Teoría de la emisión

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Una gran cantidad de personas muy inteligentes, desde Platón a Euclides y Ptolomeo, creían que vemos las cosas porque nuestros ojos disparan haces de luz. Por supuesto, esto es al revés: Vemos porque la luz entra en nuestros ojos, pero la idea persistió, sin embargo, por lo menos durante 10 siglos. Un estudio del 2002 encontró que hasta un 67% de los estudiantes universitarios creían que los ojos emitían luz, en lugar de recibirlo.

Fuente

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