Oso grizzli mexicano, 1964

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 01

¿Sabías que los enormes osos grizzli caminaban por tierras mexicanas? Esta especie fue cazada hasta su desaparición pues se comía el ganado de los ranchos. Sólo 30 de ellos permanecían hasta 1960, pero en 1964 se le consideró extinto.

Tijerilla de Santa Elena, 1967

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 02

Aunque todavía no es oficial su clasificación de extinto, a este bicho de la isla de Santa Elena, en el océano Atlántico, no se le ha visto vivo desde 1967. Búsquedas en 1988,1993 y 2003 no encontraron nada.

León marino japonés, 1974

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 03

La cacería y la destrucción de su hábitat por la 2ª Guerra Mundial acabaron con esta especie. Una cría fue capturada en 1974. En 2007, el gobierno de Corea del Sur anunció un plan para introducir al león marino de California en los espacios donde solía vivir su pariente.

Rana incubadora gástrica, 1983

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 04

Esta rana Australiana se tragaba los huevos fertilizados y “daba a luz” a ranas completamente desarrolladas por la boca. La última murió en cautiverio en 1983. Se estudiaba con la esperanza de encontrar una cura para las úlceras.

Gorrión de costa oscura, 1987

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 05

Nativo de las costas de Florida, esta especie murió a causa de los pesticidas y porque la NASA los capturaba para el Centro Espacial Kennedy.

Sapo dorado, 1989

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 06

Aún no se sabe cómo se extinguió este sapo de Costa Rica; la causa pudo ser desde cambios climáticos como el Niño, el calentamiento global o la contaminación de su hábitat.

Tigre de Java, 1994

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 07

Debido a los cultivos, se fue perdiendo el hábitat de este tigre. El último espacio donde se le vio fue en la montaña más alta de la isla de Java, en Indonesia.

Canario ostrero, 1994

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 08

Esta ave vivía en las Islas Canarias. La pesca comercial los dejó sin su alimento, las ostras.

Pájaro carpintero pico de marfil, 1994

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 09

A pesar de que está oficialmente extinto, hay reportes de que le ha visto e incluso hay una grabación de audio del sonido distintivo que hace su pico al chocar contra al madera. Parece que hay esperanzas.

Cabra de los pirineos, 2000

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 10

El último espécimen murió en su hábitat natural cuando un árbol le cayó encima.

Cyanerpes, 2004

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 11

La introducción de especies no nativas de Hawaii como cerdos, gatos y ratas, contribuyó a la extinción de esta ave. Aún sigue catalogado como “en peligro de extinción” pero no se ha encontrado ninguno a pesar de las exhaustivas búsquedas.

Foca monje del Caribe, 2008

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 12

Se les cazó masivamente en los 1700s y 1800s para obtener su grasa, como aceite de lámparas o maquinaría. Su extinción implicó también la de un ácaro que sólo vivía dentro de las fosas nasales de esta foca.

Zampullín, 2010

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 13

Este pato vivía solo en Madagascar hasta que la pérdida de su hábitat y su cacería por parte de peces carnívoros no nativos terminaron con él.

Rinoceronte negro del oeste, 2011

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 14

Una subespecie de rinoceronte negro que vivía en Camerún fue víctima de una extensa cacería, a pesar de que fue prohibida a partir de los 30’s. Las otras tres subespecies de rinoceronte negro se encuentran en peligro de extinción.

Tortuga de la isla Pinta (Galápagos), 24 de junio de 2012

Animales que no pudimos evitar que se extinguieran 15

George, la última tortuga de su especie murió en una facilidad de investigación. Su edad exacta no se conoce, sólo se estima que pasaba de los 100 años.

Opt In Image
Te gustó lo que viste?
Suscríbete a nuestro Newsletter para recibir más artículos como este