Como todos bien sabéis, Japón es el país de los samuráis, del respeto, el honor, el harakiri, etc, etc… Puede que penséis que estos valores se han perdido con el tiempo y en cierto modo tenéis parte de razón, sin embargo existe una vinculación especial propia, exclusivamente del país nipón, entre el respeto y la educación.


El ejemplo más claro de esto está en el lenguaje. El japonés tiene una gramática bastante simple comparada con algunas lenguas latinas, sin embargo tiene una peculiaridad básica que es el diferente grado de informalidad en la conjugación de un mismo verbo, o los diferentes pronombres que tienen el mismo significado pero unos son más informales que otros. Por poneros un ejemplo facilón, Watashi significa yo, pero Boku o Ore también significan yo. El uso de uno u otro dependerá de con quién estemos hablando y el respeto que queramos expresar. Así, hablar a tu jefe usando Ore, ore, ore… es una buena estrategia para incrementar las filas del desempleo.


Y ya no sólo se usan para marcar el respeto sino también para insultar. La escala social en Japón es como el pan de cada día y mientras que nuestro lenguaje es especialmente rico en palabras exclusivamente creadas para insultar (incluso para formar palabras inventadas en el momento con el único objetivo de burlarnos de otra persona), en el país nipón no hay peor insulto que tratar a alguien como si estuviese por debajo de tu nivel. Esto es hablarle con el modo de lenguaje más irrespetuoso posible. Por supuesto hay palabras mal sonantes también, pero no suponen un agravio tal si no se dicen con el lenguaje correcto.

Ejemplo:

Anata wa nani o shitte imasu ka? (una forma bastante respetuosa de decir: “¿Qué estas haciendo?”

Omae nani shiten daiyo (con un simple cambio de conjugación y pronombre, la misma frase está dispuesta para ofender)

Gracias a mi condición de extranjero al igual que muchos otros, posibles errores (no demasiado graves) en cuanto a la conjugación respetuosa de los verbos, pueden ser pasados por alto y comprendidos por nuestro interlocutor. Aun así, no os recomiendo pronunciar la frase antes indicada dirigida hacia un policía…

Por otra parte la educación en las escuelas japonesas es muy férrea en cuanto al respeto. Se enseña dicha escala social durante toda la vida escolar y así surgen términos como “senpai”, que se adjudica a aquellas personas que tienen mayor experiencia que tú en algún apartado. Por ejemplo si decidimos asistir a un dojo de Kendo, todo aquel que lleve más tiempo que tú o sea más experto en Kendo será tu senpai, es decir, que está por encima tuyo en la escala correspondiente. Este término se traslada a muchos aspectos de la vida como a las empresas y el trabajo.

Sin embargo, también puedes sentirte beneficiado de estas condiciones. En algunas ocasiones, si estás cenando fuera con tu jefe, o algún compañero de trabajo que sea tu senpai, será él quien pague la cuenta ya que están por encima de ti en la escala mencionada. Esta situación se traslada incluso algunas veces incluso con amigos. En mi primera visita a Japón, fui a comer sushi con mis dos compañeros de casa. Dos éramos estudiantes y el tercero era trabajador, se levantó y pagó, e impedírselo podía significar también una falta de respeto.

Pero estos no son los únicos casos que marcan el gran carácter ético de los japoneses. Antes de terminar os pongo tres ejemplos más:

Primero, no hay propinas y si dejas algo de dinero tras la cuenta te dirán: “Perdona, has olvidado esto”.

Segundo, en el tren está prohibido hablar por el teléfono o llevarlo con el sonido puesto. Aún espero que esta norma llegue algún día a España y acabe con aquellas personas que gritan a tu lado hablando con sus amigos o por otra parte llevan los últimos éxitos de Los Chunguitos a todo volumen (con todo el respeto hacia los Chunguitos y sus seguidores).

Tercero, esas máscaras que llevan los japoneses en ocasiones tapándoles la boca y la nariz no la utilizan, en la mayoría de los casos, para protegerse contra la contaminación como algunos podéis pensar. Sino que muchos la utilizan cuando están congestionados o enfermos, para no pegar los gérmenes a otras personas. De hecho, si en un tren un poco apretado quieres hacerte un buen sitio, sólo tienes que sonarte la nariz un par de veces, toser otro par y estornudar un poco, te aseguro que el perímetro de seguridad a tu alrededor estará garantizado. 
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