Un poquito de historia….

BANDERA DE GUERRA A MUERTE
(15 de junio de 1813)

 

Reposa en el Museo Nacional de Bogotá, la llamada Bandera de la “Guerra a Muerte”, la cual incluimos entre las banderas patrias por simbolizar el inicio y el establecimiento de nuestra segunda república. El 10 de marzo de 1813, inicia Simón Bolívar su campaña de liberación de Venezuela, conocida como “Campaña Admirable“, con una proclama de la cual tomaremos algunos fragmentos; “Simón Bolívar, Comandante en Jefe del Ejército Colombiano de Cartagena y de la Unión, a los ciudadanos venezolanos de la Villa de San Antonio. Ciudadanos: Yo soy uno de vuestros hermanos de Caracas, que arrancado prodigiosamente por el Dios de las misericordias de las manos de los tiranos que agobian a Venezuela, vuestra patria, he venido a redimiros del duro cautiverio en que yacíais bajo el feroz despotismo de los bandidos españoles que infestan nuestras comarcas. He venido, digo, a traeros la libertad, la independencia y el reino de la justicia, protegido generosamente por las gloriosas armas de Cartagena y de la Unión.

En este día ha resucitado la República de Venezuela, tomando el primer aliento en la patriótica y valerosa Villa de San Antonio, primera en respirar la libertad…”. Simón Bolívar en su avanzada hacia la libertad hace su entrada a Mérida el 23 de mayo, donde es aclamado como su Libertador; después que el Coronel Atanasio Girardot aseguró el 10 de Junio la libertad de la ciudad de Trujillo, Simón Bolívar, Libertador, entra en Trujillo el 14 de Junio de 1813. El día siguiente, el 15 de Junio, en su cuartel general de Trujillo dicta su, justificado o reprobado, “DECRETO DE GUERRA A MUERTE” del cual extractamos los siguientes párrafos:”Nosotros somos enviados a destruir a los españoles, a proteger a los americanos, y a establecer los Gobiernos Republicanos que formaban la Confederación de Venezuela. Los Estados que cubren nuestras armas, están regidos nuevamente por sus antiguas constituciones y magistrados, gozando plenamente de su libertad e independencia; porque nuestra misión, sólo se dirige a romper las cadenas de la servidumbre, que agobian todavía a algunos de nuestros pueblos…”. “Así pues, la justicia exige la vindicta, y la necesidad nos obliga a tomarla.

Que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que lo infestan y han cubierto de sangre; que su escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la mancha de nuestra ignominia, y mostrar a las naciones del universo, que no se ofende impunemente a los hijos de la América.. .” . “Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables”.

Con relación a este Decreto vale la pena resaltar la opinión del Teniente Coronel Esteban Chalbaud Cardona (1969): “Es el anterior el documento político del Padre de la Patria sobre el cual se han escrito los más variados juicios y se han sustentado los más disimiles criterios, hasta el punto que podría decirse que se han formado al respecto dos escuelas: la que defiende la proclama y la justifica ampliamente; y la que la reprueba debido a su crueldad… La crueldad ha engendrado en multitud de ocasiones, la virtud y la justicia. ¿Qué fue la Revolución Francesa, sino una gran crueldad?, y sin embargo, el mundo que surgió después fue más virtuoso y más justo… La crueldad de Antoñanzas, de Zuazola, de Cervériz, de Martínes y de los mentores de Monteverde, engendró las campañas admirables de Mariño y de Bolívar, que son el despertar armado de la justicia”. “Juzgamos la Proclama de la Guerra a Muerte como de los más hermosos actos de Bolívar. La guerra es cruel de por sí y como tal debía practicarse, pero hay algo más en ese documento trascendental: allí se fragua el verdadero concepto de nacionalidad, con lineamientos precisos e inconfundibles; hay en Venezuela dos clases de hombres: los españoles y los americanos, y es con este último carácter, con el del americano, como el Libertador asume la tremenda responsabilidad que el documento encarna”.

Como refiere Chalbaud Cardona en su libro, “Blanco Fombona, al comentar el suceso inmortal nos dice: “¿Pero qué documento es ese cuya apreciación divide a tal punto las opiniones de los hombres?, ¿Qué significa esa Proclama en cuyo nombre corrió la sangre a ríos desde las cimas de los Andes hasta el estuario del Orinoco?, ¿Por qué ante ese decreto se detiene la posteridad horrorizada?, ¿Qué crueldades inéditas entraña ese firmón que sin apelación condenan algunos historiadores en nombre del cristianismo, y otros historiadores en nombre de la humanidad? y, ¿Cómo encuentra defensores ese ucase de muerte? y, ¿Por qué nadie invoca la libertad al condenarlo?. Ninguno invoca la libertad, ni pudiera invocarla porque esos torrentes de sangre se desataron por servirla. Porque el hombre que decretó esa atrocidad sublime no fue tirano sino Libertador porque los hombres que vertieron la ajena sangre habían ofrendado ya la Patria, la República, a la Libertad. Los hombres son avaros de su sangre y de la ajena.

Por eso pásmense ante quienes la prodigan, aunque sea para regar aquellos árboles de cuyo fruto no han de aprovechar los cultivadores generosos y que sólo van a servir para regalo de la posteridad”.

Saquen sus propias conclusiones…

Loading...
Opt In Image
Te gustó lo que viste?
Suscríbete a nuestro Newsletter para recibir más artículos como este