La tortura es el acto de causar daño físico o psicológico intencionadamente con el fin de obtener una confesión o información de la víctima o de una tercera persona, como venganza por un hecho cometido por la víctima o por una tercera persona, o meramente para el entretenimiento del torturador. Este daño se puede causar de varias formas.
El daño físico se puede causar mediante golpes, rotura de huesos, desgarros musculares, castraciones, aplastones, pinchazos, cortes, descargas eléctricas, desfiguración, fuego, aplicación de temperaturas extremas, ingestión de productos químicos o elementos cortantes, ahogamiento, violaciones, privación del sueño, posturas corporales incómodas…
El daño psicológico se puede realizar mediante la privación sensorial, el aislamiento o mediante falsas ejecuciones que contribuyan a la desmoralización.
Aplastacabezas: El aplastacabezas es un instrumento de tortura aplicado en la edad media, destinado a reventar los huesos del cráneo.
La barbilla de la víctima se colocaba en la barra inferior, y el casquete era empujado hacia abajo por el tornillo. Los efectos de este proceso son evidentes. Primero, se destrozan los alvéolos dentarios, después las mandíbulas, y luego el cerebro se escurre por la cavidad de los ojos y entre los fragmentos del cráneo.
Hoy en día ya no se utiliza como pena capital, pero goza de gran estima para su uso como interrogatorios en buena parte del mundo. En la actualidad, el casquete y la barra inferior están recubiertos de un material blando que no deja marcas sobre la víctima.

Existen unos instrumentos con una finalidad parecida llamadas “rompecráneos”, que como su nombre indica se diferenciaban del “aplastacabezas” en que en vez de aplastar el cráneo lo rompían.
Aplastapulgares: El Aplastapulgares es una de las torturas más antiguas y simples, aunque terriblemente efectiva.
Si bien se usaron diferentes dispositivos mecánicos para llevarla a cabo, la tortura en sí consistía en el aplastamiento de uñas, falanges y nudillos en forma lenta y progresiva, extendiendo el dolor durante días sin provocar daño mortal a la víctima. El nivel de desgarramiento podía ser controlado hasta el punto de provocar prácticamente la mutilación del miembro.
Para los crímenes graves generalmente la tortura se hacía lentamente, comenzando por las uñas, luego pasando a las falanges y terminando en los nudillos, destrozando así ambas manos completamente.
Cepo chino: Instrumento de tortura de origen chino, consistente en una caja, generalmente de madera, en la cual se colocaba los pies del torturado los que a través de una manivela, utilizando los principios básicos de la prensa y el tornillo, eran apretados por el verdugo. El dolor de la víctima aumentaba gradualmente desde una simple sensación de presión en el pie hasta convertirse en un dolor insoportable acompañado de trituración ósea podal.
La cigüeña: es un instrumento de tortura en el que no se aprecia a simple vista el dolor que puede causar, puesto que parece que su principal función es la de inmovilizar a la víctima. que consistía en someter al reo a este aparato. La Cigüeña, en sí, es un aparato hecho de hierro que sujetaba al condenado por cuello, manos y tobillo, y lo sometía a una posición incomodísima que provocaba calambres en los músculos rectales y abdominales; y a las pocas horas de todo el cuerpo. La víctima que estaba sujeta a este instrumento sufría de calambres de diferente magnitud, en este orden: primero en los abdominales y rectales, luego en los pectorales, cervicales y en las extremidades. Al cabo de unas horas, el dolor se volvía insufribe y continuo, sobre todo en abdomen y recto. Con tal de aumentar el dolor de la víctima, mientras se sufrían los terribles dolores esta era quemada, mutilada o golpeada.
Cinturón de castidad:  es un cinturón o braga de hierro, cerrable con llave, que supuestamente se obligaba a usar a algunas mujeres en la Edad Media para evitar las infidelidades o deslices sexuales.
El objeto ganó popularidad en Inglaterra en el siglo XIX gracias a un libro cuyo contenido lo describía como “una de las cosas más extraordinarias que los celos masculinos hayan realizado”. El libro describe como el objeto era usado para asegurar la fidelidad de las damas que se quedaban solas en casa mientras los aguerridos maridos iban a luchar a las cruzadas.
Esta es la opinión más habitual, aunque equivocada. El cinturón de castidad no puede ser usado más que durante unas horas, a lo más un par de días. De otra forma, la mujer que lo llevase moriría víctima de infecciones, abrasiones y laceraciones provocadas por el contacto con el metal. En realidad, el cinturón de castidad era utilizado por las mujeres como defensa contra la violación, en época de acuartelamiento de soldados, durante viajes y en estancias nocturnas en posadas.
Al igual que el derecho de pernada, el cinturón de castidad es una invención muy posterior a la Edad Media, probablemente del renacimiento. Ninguno de los cinturones de castidad que existen fueron hechos en el medievo, todos los expuestos en museos fueron retirados tras comprobar que eran falsificaciones del s. XIX.
En la actualidad siguen existiendo en forma de juguetes eróticos, y en su mayoría son hombres quienes se los ponen a sí mismos para luego ceder las llaves a su pareja.

Cosquillas: Como tortura se sabe que los romanos utilizaban grandes tablas de madera para sujetar a las personas por los tobillos. Después se procedía a bañar los pies con sal y soltar cabras. Las cabras con sus lenguas rugosas lamían los pies de la víctima produciendo cosquillas en un principio pero luego dejando marcas y ampollas.
En la Edad Media las cosquillas se utilizaron como medio de castigo para la realeza o para personas importantes ya que no dejaba marcas ni heridas. También en la antigua China se cree que fue utilizada como tortura, pero este hecho no ha sido confirmado.
Flauta del alborotador: Posiblemente fabricada a base de madera, bronce o hierro, la flauta del alborotador era un instrumento de castigo por faltas menores, y solía ser usado delante la opinión pública. El collar se cerraba por detrás el cuello, y los dedos eran colocados entre la barras de hierro, que eran apretadas por el verdugo a voluntad, llegando a todo tipo de heridas en los dedos, hasta el aplastamiento de carne, huesos y articulaciones.
Péndulo: Un péndulo es un instrumento de tortura. Las muñecas de la víctima eran atadas por detrás de la espalda, se añade una cuerda a esta ligadura procediéndose a izar al acusado. Inmediatamente los húmeros se desarticulaban y poco a poco también las demás vértebras.
Técnica Shabak: La presunta Técnica Shabak es una técnica de interrogación extrema usada por el Shabak sobre sospechosos palestinos. El Shabak nunca oficialmente ha confirmado como aceptable para el empleo. Según se sabe informalmente, los prisioneros indican que implica en forzar al sujeto a sentarse sobre un taburete corto o a una silla que es de angulo avanzado (entonces es imposible sentarse en una posición cómoda, o estable) y luego le atan sus brazos y piernas detrás de ellos a la silla, también cubrien su cabeza con un bolso y posiblemente lo hacien escuchar ruidos sumamente fuertes, como música. El sujeto entonces es dejado (abandonado) en esta condición durante períodos ampliados de tiempo. No le permiten conciliar el sueño mientras dure la interrogación. Si el Shabak realmente de hecho usa esta técnica, puede ser considerado tortura y por lo tanto el estaría infringiendo la ley internacional.
El tormento de la rata: se colocaba sobre el abdomen de la víctima una jaula abierta por su base. En el interior se encontraba la rata que venía a ser molestada por los torturadores, con fuego principalmente. El animal despavorido buscaba la manera que fuera para escapar y terminaba por excavar un túnel en las entrañas de la víctima.

La cuna de Judas:  Es un instrumento de tortura utilizado principalmente para sacar confesiones. Consiste en una pirámide puntiaguda, sobre la cual se alza a la víctima para después dejarla caer una o varias veces, de modo que la punta topara con la zona genital o anal con mayor o menor presión dependiendo de cómo evolucionara la confesión.
Las uñas de gato: Son un instrumento de tortura que consiste en largas pértigas con ganchos o rastrillos en su extremo, con los que se arañaba la piel desnuda del torturado, el cual estaba atado e inmovilizado. Permite arrancar la piel a tiras o desgarrar la espalda, pecho o abdomen del condenado. Estas heridas podían infectarse, o ser usadas para posteriores torturas. Una variante de esta tortura se aplicaba a ladrones, consistía en cerrar el puño de la mano y amarrar un guante de tal forma que al pasar el tiempo y crecerle las uñas por naturaleza estas se enterraban en la mano.
Empalamiento: La víctima debía sentarse en una gran estaca puntiaguda. Se dice que Vlad el Empalador de Rumania, mejor conocido como Conde Drácula, ejecutó entre 20,000 a 300,000 personas usando este método.
Mutilador de seno: aparato terrible para ejercer dolor. Las mujeres que cometían aborto o adulterio se les aplicaba esta horrenda ejecución en la que, con este aparato, se les mutilaba ambos senos.
Rueda Tronadora: Se hacía girar una rueda lentamente y la víctima estaba amarrada con sus extremidades colgando. El ejecutor le daba sendos golpes con un mazo metálico quebrándole poco a poco sus huesos. Muchas veces se le dejaba con vida a la víctima (aunque totalmente destrozada) y se ponía la rueda lo más alto posible para que las aves terminaran de hacer el trabajo.
La Sierra: Se colgaba boca abajo a una persona y luego con una cierra se le cortaba el tronco desde la línea del ano o vagina. Las causas para ser sometidos a esta tortura eran variadas: asesinato, adulterio, blasfemia e incluso hasta un simple robo.

Doncella de Hierro: La primera referencia a una ejecución con la doncella de la que tenemos noticia procede del 14 de agosto de 1515 aun­que el instrumento para entonces había sido usado ya durante varias décadas. Ese día un falsificador de moneda fue introducido y las puertas “cerradas lentamente, por lo tanto, las puntas afiladísimas le penetraban en los brazos, en las piernas en varios lugares, en la barriga, en el pecho, en la vejiga, en la raíz del miembro, en los ojos, en los hombros y en las nalgas, pero no tanto como para matarlo, y así permaneció haciendo gran griterío y lamento durante dos días, después de los cuales murió”.
El toro de Fálaris: Consistía en meter a los herejes dentro de una esfinge de bronce o hierro con forma de toro, quemándolos vivos. Esto divertía especialmente a los espectadores, ya que los alaridos de las víctimas se podían escuchar a través de la boca del toro, asemejándose a los mugidos de dicho animal.
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