Si es que hay gente para todo y Tony Alleyne es una de esas muestras de seres humanos un poco “tocados”.

Este hombre, fanático de la saga decidió un buen día convertir su apartamento en una Starship Voyager de Star Trek.

Su esposa al principio fue bastante paciente, pero cuando una tarde regresó a casa y se encontró que su amadísimo esposo había tirado a la basura el refrigerador para montar una nueva parte de la nave, no pudo más y se largó, previa solicitud de divorcio.
Aún así, Tony continuó su proyecto en su vivienda localizada en Hinckley, Leics, transformando paredes, instalando paneles táctiles de lucecitas azules y gobernando su particular “casa-vehículo” desde su llamativa consola central.
Su fanatismo llegó hasta tal punto que incluso construyó a escala humana una sala de teletransporte, cambiando las molduras de sus ventanas para hacerlas curvas y asemejar puertos de transporte, y colocándole luces intermitentes para dar la sensación de movimiento.

Este trekkie iluso pretendía terminar de montar su súper-nave para después venderla en eBay por 2 millones de dólares, pero no tuvo suerte y nadie pujó por ella.

Siguió poniéndole detalles y se fundió 14 tarjetas de crédito hasta acumular una deuda cercana a los 115.000€!! Optó por intentar recuperar el dinero convenciendo a otros fanáticos para transformar sus viviendas en algo similar a la suya gracias a su asesoramiento, pero tampoco funcionó esa idea.
Así que ahora, Tony está completamente arruinado, pero orgulloso de su casa, aunque esté a punto de perderla.
Al menos, con tantas tarjetas, habrá conseguido un montón de puntos que canjear por cafeteras, vajillas o balones de playa!!

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