A todos nos ha pasado que sin haberlo pedido, un colega nos muestra una selección de fotos aburridas de su familia, y no tenemos más remedio que sonreír y aguantar toda la colección, tratando de ocultar la apatía. Pero es probable que si el fotógrafo Paul Ripke fuese dicho colega, tendría una reacción completamente diferente.

En su colección de fotos, los rostros de los padres y niños están intercambiados, lo que las hace bastante cómicas y originales, aunque también asustan más de lo que nos gustaría admitir.

Para conocer más del trabajo de Paul haga clic aquí.
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