Las invenciones a menudo ocurre por accidente, cuando los científicos, o incluso a veces gente normal, buscan una cosa y terminan encontrando otra. A continuación vamos a mostrarles 8 asombrosos inventos descubiertos por accidente.
El horno microondas
Percy Spencer estaba probando un magnetrón, un dispositivo que emite radiación de microondas, cuando se dio cuenta que la barra de chocolate que tenía en su bolsillo estaba derritiéndose. Se imaginó que el magnetrón había causado esto y probó su teoría colocando palomitas de maíz cerca del dispositivo y explotaron, se dio cuenta de que la exposición a energía de microondas de baja densidad podía cocinar los alimentos con rapidez, descubriendo de esta forma el horno microondas.
El polvo inteligente
Jamie Link estaba trabajando en un chip de silicio cuando su proyecto le explotó y se le rompió en pedazos. Lo que descubrió, con la ayuda de su profesor Michael Sailor, es que los diminutos fragmentos todavía podían funcionar como sensores, naciendo de esta forma el polvo inteligente, esas pequeñas partículas que pueden ser dirigidas como sensores.
La paleta helada (Popsicle)
La paleta helada fue inventada en 1905, antes de que la mayoría de la gente tuviese un congelador. Frank Epperson dejó una lata de soda que había mezclado con una paleta, en el porche de su casa durante una noche de invierno, al día siguiente se dio cuenta que el liquido se había congelado alrededor de la paleta que había dejado dentro del refresco, descubriendo de esta forma la paleta helada! Por desgracia, sólo tenía 11 en ese momento y tuvo que esperar varios años antes de hacer sus primeros millones.
La Sacarina
Constantin Fahlberg estaba en su laboratorio tratando de encontrar nuevos usos para el alquitrán de hulla, cuando derramó un poco del derivado químico en sus manos, ese día de 1879 Fahlberg olvido lavarse sus manos, afortunadamente, ya que cuando estaba cenando con su esposa se dio cuenta que sus rollos tenían un sabor dulce. Él le preguntó si había hecho algo especial y su esposa le dijo que no, por lo que rápidamente se dio cuenta que lo que estaba probando era el residuo que había derramado sobre sí mismo en el laboratorio ese mismo día. Cuatro años más tarde, Fahlberg patentó lo que llamó la sacarina, un edulcorante 300 veces más dulce que el azúcar.
La Dinamita
Alfred Nobel, quien estableció el Premio Nobel, tuvo bastante historia con los explosivos antes de que salir con su prestigioso premio. En la década de 1860 la nitroglicerina era una forma popular de explosivo, pero era completamente inestable, resultando un desafortunado problema para los que trataban de manejar dicha sustancia, ya que inesperadamente podía estallar.
Nobel, que era dueño de una fábrica de nitroglicerina y sabía que valía la pena tratar de hacer el compuesto más seguro, así que empezó a probarlo. Un día, mientras investigaba los explosivos en su laboratorio, accidentalmente dejó caer un frasco en el suelo. Cuando no explotó, se dio cuenta que era porque la sustancia se había filtrado en aserrín. Esta mezcla de nitroglicerina con aserrín era esencialmente más estable, aunque aún no perfecta. Nobel la refinó combinando diatomita (una forma de sílice) con el explosivo, haciéndola lo suficientemente estable como para empezar la producción a gran escala de lo que se conoce ahora como dinamita.
El Teflón
Roy Plunkett, químico de DuPont, y su ayudante, Jack Rebok, estaban trabajando en el desarrollo de una nueva clorofluorocarbonos (CFC) refrigerante con tetrafluoroetileno (TFE) en 1938. El dúo mezcló y llenó algunas latas con estos compuestos y los colocaron en hielo seco durante la noche. Cuando miraron al día siguiente, el contenedor no se abrió, y al cortar la lata a la mitad, se encontraron con que el gas se había convertido en una superficie lisa, color blanco, como copos de nieve en polvo. 
Plunkett probó el nuevo polímero y le pareció ser muy resistente al calor, también tenía una cualidad antiadherente. Finalmente, descubrió como reproducir el proceso accidental y la patentó en 1941, luego se registró bajo el nombre comercial de Teflón en 1944. Por la década de 1960, el teflón era un nombre familiar.
La Penicilina
Después de regresar de un viaje de vacaciones en 1928, Alexander Fleming, un bacteriólogo escocés, notó que el moho había comenzado a crecer en algunos de los cultivos de bacterias estafilococos que había dejado al descubierto. Curiosamente, a pesar de haber algunas puntas de bacterias en el plato, ninguna había crecido donde estaba el moho.
Fleming finalmente se dio cuenta de que este moho, llamado Penicillium Notatum, estaba causando que la bacteria se sometiera a la lisis o rotura de membranas, matándolas. Hubo que esperar hasta 1940 para que el descubrimiento de Fleming se pusiera en práctica: ese año los científicos de Oxford finalmente aislaron a la penicilina y desarrollaron el primer antibiótico.
Los Post-it
Mientras que el crédito para el adhesivo pertenece a un hombre, Spencer Silver, la idea del post-it pertenece a otro: Arthur Fry. En 1968, Silver, un químico de 3M, creó un adhesivo de alta calidad, pero de baja adherencia, que básicamente significa que no era muy pegajosa. Silver se dio cuenta de que era ideal para usarlo con papel, debido a que el adhesivo era lo suficientemente fuerte como para sostenerlo en una superficie, pero lo suficientemente débil como para que el papel pudiese ser removido sin romperlo. La ventaja añadida: el adhesivo se mantenía pegajoso a pesar de utilizarlo varias veces.
En los seminarios de la oficina, Silver los colocó como una superficie para los tablones de anuncios o en forma de aerosol, pero después de cinco años de intentarlo, continuó teniendo dificultades para encontrar una aplicación comercial para ella, sin embargo, a uno de estos seminarios asistió Arthur Fry, un colega de 3M que trabajaba en el departamento de desarrollo de productos. Fry cantaba en el coro de su iglesia y los marcadores de papel que se utilizaban para marcar su lugar se salían constantemente, entonces se dio cuenta de que el adhesivo de Silver ofrecía una solución y escribió una propuesta para hacerlo como un marcador pegajoso y reutilizable. Las muestras que pasaron por la oficina fueron un éxito y después de perfeccionar la idea, 3M introdujo el Post-it en EEUU en 1980.
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