Este oso panda mantenido en cautiverio nunca ha visto un rostro humano y acaba de celebrar su primer cumpleaños en la base de formación salvaje Panda Wolong en China.

La madre del pequeño Tao Tao es Cao Cao, otra oso panda criada en cautiverio. Para evitar que se acostumbre a los seres humanos, el personal siempre se ha acercado a él con trajes de panda, para pasar desapercibido y poder observarlo a él y a su madre desde la distancia. De esta forma tienen la esperanza de que se adaptará más fácilmente a la vida salvaje.

Desde su nacimiento, Tao Tao ha estado aprendiendo todos los comportamientos que los pandas necesitan en la vida salvaje, tales como caminar, subir a los árboles en busca de comida. Cuando tenía seis meses de edad, él y su madre fueron trasladados a una zona montañosa para un entrenamiento de la vida salvaje más intensiva. Tao Tao ahora pesa 25 kilos y está mostrando hábitos de panda salvajes, tales como trepar a los árboles en busca de comida y agua.

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