A tan sólo un ferry de distancia del bullicio de las zonas urbanas de Boston, tenemos a la Isla Georges, un exuberante refugio natural que cuenta con una antigua fortaleza de la Guerra Civil, la cual se está convirtiendo en un interesante destino turístico. Esta isla de 16 hectáreas está llena de historia y constituye un bello ejemplo de un sitio abandonado transformado en un espacio de recreación útil para los residentes de la ciudad.

El Fort Warren fue construido en 1845-1847 en una isla que había sido utilizada con fines agrícolas por 200 años y se suponía que era la principal línea de defensa costera. A pesar de que nunca vio una batalla directa, Fort Warren alojó a prisioneros confederados durante la Guerra Civil y fue utilizado como campo de entrenamiento para los soldados en el siglo siguiente. Abandonado en la década de 1940, estuvo vacío durante años hasta que fue adquirido para la preservación histórica en 1958.

Oscuro y en ruinas, el fuerte envejecimiento ha conservado su sentido de la historia, deleitando a los huéspedes con sus oscuros y misteriosos corredores. Al explorar las profundidades del fuerte, los visitantes pueden encontrar a las pequeñas aves, vencejo de chimenea, saliendo de sus escondites en las esquinas y grietas, para regresar de vuelta al aire fresco. No es difícil ver por qué los rumores de fantasmas en el fuerte persisten, las ruinas de la fortaleza podrían servir como escenario para una película de terror.

Los Ferrys salen desde Long Wharf, Boston y tardan tan sólo 20 minutos para llegar a la Isla Georges. En la isla, los visitantes pueden realizar visitas guiadas y relajarse en las colinas cubiertas de hierba, disfrutar de un picnic o probar los diferentes platos disponibles en los puestos de comida. El muelle ofrece posibilidades de pesca, los huéspedes pueden divertirse a lo largo de sus playas y disfrutar de las vistas hacia las otras islas.

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