Rachel Brown tiene su propio negocio en el cual hace cupcakes, o magdalenas que es como se han llamado estos ponquesitos toda la vida. Un día decidió que quizá sería una buena idea dar un poco más de visibilidad a su negocio ofreciendo unos cupones de descuento en Groupon. Pero esto no fue una buena idea.

La fiebre por los cupones de descuento ha estado entre los compradores desde hace poco más de tres décadas, donde existían aquellas libretas en las que venían suculentos vales de dinero que te descontaban cuando comprabas ciertos productos, ahora como todo está siendo afectado por la tecnología, no podíamos dejar atrás los cupones de descuentos y estos se han transformado en cupones virtuales para todo tipo de productos y servicios.
Cuenta Rachel Brown, gerente de Need a Cake, una panadería en Reino Unido, pensó que sería una buena idea que otras personas conocieran su negocio y probasen los cupcakes que con tanto cariño preparaba cada día. Lo único que tenía que hacer era aumentar un poco las cien docenas que hacía cada mes.
Los cupones ofrecían una docena de cupcakes, que tenían un precio habitual de 24 libras, por sólo 6 libras. Más o menos un 70% de descuento para quien quisiera ir a la tienda y hacerle una visita a Rachel. Todo parecía un plan perfecto hasta que llegó el final del día y, con él, el resultado de las ventas. 8.500 docenas de magdalenas vendidas. Un total de 102.000 magdalenas.
Brown tuvo que externalizar la producción para poder cumplir con los pedidos y gastó para ello unas 12.500 libras. El resultado fue, según la propia Brown, “su peor decisión en los negocios” y dilapidó los beneficios de todo el año.
Queda por comprobar si esta decisión catastrófica que termino en fracaso, por lo menos, logra convertirse en una buena inversión publicitaria.
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