La madre de todos los proyectos de bricolaje ha llegado. Y éste consiste que con estas clases aprenderás hacer algo que sólo tú vas a utilizar. Tu ataúd.
Es una clase que enseña a la gente a construir sus ataúdes, las clases están disponibles en Grand Marais, en el norte de Minnesota. Está dirigido por un hombre de cuarenta y cinco años de edad, trabajador profesional de la madera, Randy Schnobrich.

Solo los costos en materiales usados para el curso de tres días giran alrededor de $ 750 y $ 470. A los participantes se les enseña y son supervisados mientras construyen un ataúd de pino, de una pulgada de espesor.
El objetivo de esta clase, además de la construcción de ataúdes, por supuesto, es el hecho de que las herramientas eléctricas casi no se utilizan. La mayoría de los trabajos de construcción se realiza con herramientas de mano, en oposición a la maquinaria pesada. Schnobrich considera que el uso de herramientas de mano es, en cierto modo, la esencia misma de la escuela.
El curso de ataúdes es un área en la Escuela Superior Popular North House, donde personas de diversas partes aprender a trabajar en la artesanía tradicional – la construcción de barcos, cestería, fabricación de herramientas, carpintería, y muchos otros.
Es bastante difícil y raro además de laborioso pasar día tras día, construyendo algo que nunca se va usar mientras que están vivos. Para algunos, esta actividad puede parecer morbosa. Pero para la gente que realmente le atrae la idea, es una manera de mantener una relación íntima con el final de su vida, de acuerdo con Schnobrich.
Uno de los estudiantes más memorables de Schnobrich fue Carla, una profesora jubilada que murió de cáncer poco después de hacer su propio ataúd. De hecho, ella se sometió a quimioterapia antes de inscribirse en las clases. Esta mujer, de unos sesenta y tantos años estaba tan fatigado, relata Schnobrich, que tuvo que dormir siestas en varias ocasiones durante el curso de tres días. Al final, se sintió muy satisfecha con lo que había logrado.
Por supuesto, el ataúd, debe mantenerse en la casa hasta que llegue el momento de su uso. Así que la gente termina utilizándolo como una estantería o una mesa de café. Algunos con kits de bricolaje han podido transformarlos para ser utilizados al terminar de construirlos como improvisadas mesas de billar, sofás o centros de entretenimiento.
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