En el 2003, el edificio que albergaba el Centro de Salud Mental de Massachusetts (MMHC) fue destinado a ser demolido, para dar paso a instalaciones más modernas. El cierre ofreció un tiempo para la reflexión y remembranza de como el MMHC había estado en operación por más de nueve décadas y había tocado a miles y miles de pacientes y a empleados por igual, por lo que la demolición presentaba un problema único. ¿Cómo se puede recordar a un edificio con una historia increíblemente rica de esperanza y tristeza, y hacerlo de una manera que refleje no sólo el pasado sino también el futuro?
Para responder a esa pregunta la artista Anna Schuleit fue la encargada de hacer lo imposible. Después de un recorrido inicial por la instalación, quedo impresionada, no con lo que veía, sino lo que ella no veía: la presencia de vida y color.

Con un presupuesto limitado y sólo tres meses de planificación, Schuleit y un equipo enorme de voluntarios ejecutaron una instalación de arte masiva llamada Bloom, el concepto era simple pero absolutamente inmenso en escala.
Cerca de 28.000 macetas con flores llenaron casi todos los metros cuadrados del Centro de Salud Mental, incluyendo pasillos, escaleras, oficinas e incluso una piscina, todo ello traído a la vida con un mar de flores. El público fue invitado durante 4 días para observar esta instalación artística que ofrecía un tiempo para la reflexión y el renacimiento.

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