Un judío solicitando un crédito

– Buen día, Vengo a solicitar un crédito.

– Encantado de atenderle, Don Moisés. Veamos… ¿Qué cantidad solicita?

– 1 dólar.

– ¿Cómo? Por favor, Don Moisés, no es necesario solicitar un crédito por esa cantidad.
Puede usted retirarlo de cualquiera de sus cuentas.
¿Se lo saco de su cuenta corriente o de su libreta de ahorro?

-¡He dicho que quiero que se me conceda un crédito de 1 dólar!
¿Si no me lo conceden?, cancelo la cuenta, la libreta, el fondo de inversiones y me voy a otro banco ¡Caramba!

– ¡Oh, no, Don Moisés, por favor! No me malinterprete.
Desde luego, no tenemos ningún inconveniente en concederle su crédito, faltaría más. Bien, ¿qué plazo desea?

– Un mes.

– ¿Un mes?

-Bien, como es un plazo corto le aplicaremos un interés de un 10% y por ser usted uno de nuestros mejores clientes, lo dejaremos en un 5% ¿Le conviene?

– Muy bien, como garantía, quiero dejar el Mercedes Benz.

– ¿El Mercedes Benz? ¡Pero Don Moisés! Por esa cantidad no es necesario que nos deje una garantía. ¡Además, tratándose de usted sobra cualquier garantía!

– ¡He dicho que quiero dejar de garantía el Mercedes!
¡Si no me lo aceptan cancelo la cuenta y todo lo demás, y me voy a otro banco, ¡¡¡Caramba!!!

– ¡Oh, no, no, Don Moisés! ¡Por favor! Aceptamos con mucho gusto su garantía, claro que sí, Puede dejarlo en el parking de la oficina. Ahora, no tiene más que firmar aquí…Eso es, muy bien Don Moisés… Muchas gracias y a su disposición, hasta pronto.

Don Moisés llega a casa y se dirige exultante a su mujer:

-¡Sara!!!!
¡Ya nos podemos ir de vacaciones!
¡Encontré parking vigilado para el Mercedes Benz durante un mes!
¡¡¡Y por solo 1,05 dólar!!!

Moraleja:
No es que los judíos sean agarrados,
¡¡Son unos comerciantes únicos!!

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