Se trata de un minúsculo insecto (Acanthaspis petax) de apenas un centímetro de longitud, algo por lo cual deberíamos estar muy agradecidos!

Este insecto asesino de Malasia tiene un ritual macabro, una vez termina su cena, adhiere los cadáveres de sus víctimas en la espalda.

Una vez que su almuerzo potencial se ha visto incapacitado, el insecto asesino le inyecta una enzima que licúa el interior de la presa, permitiendo al insecto asesino chupar sus entrañas. Sin embargo, la muerte no es el final para estos insectos desafortunados, sus exoesqueletos serán usados como armadura o como una especie de camuflaje a base del olor.

Adicional a este extraño ritual, el insecto asesino es capaz de acumular más de 20 exoesqueletos en su parte posterior. El exoesqueleto de las hormigas está hecho de quitina, una sustancia especialmente robusta que puede dar cobertura al insecto asesino durante semanas.

La pila se pega entre sí por una secreción pegajosa y como suele ser mayor que el insecto en sí mismo, le sirve como protección en caso de que otro insecto decida atacarlo. El insecto asesino arroja los exoesqueletos al atacante, permitiéndole retirarse de forma precipitada.

Este increíble insecto (Acanthaspis petax) pertenece a la Reduviidae, que consta de cerca de 7000 especies, una de las mayores familia de insectos. Aunque fascinante es tal vez un alivio saber que es unas pocas especies que tienen la costumbre de arrastrar los cadáveres de sus víctimas con ellos!
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