Un ídolo hombre vestido con jeans, camisa de color naranja, gorra verde y una pistola en el cinturón no es algo que uno esperaría ver en un lugar de culto. Pero es bastante común en Venezuela, el país con las tasas de homicidio más altas del mundo. Religión y cultos de adoración a matones y criminales que murieron hace mucho. A pesar de que la religión más extendida en Venezuela es el cristianismo, la adoración a los matones locales es tan fuerte que no puede pasarse por alto. Las personas que participan en la adoración de este culto la mayoría de las veces pertenece a los sectores más pobres de la sociedad.

Con una tasa de homicidios promedio de aproximadamente 14.000 al año, Venezuela no es exactamente el lugar más seguro del mundo. En tal escenario, supongo que sería más fácil para la gente relacionarse con un Dios con quien se puede conectar, en comparación con los santos cristianos. Y eso es lo que hace que el culto a María Lionza sea tan popular. De acuerdo con esta religión alternativa, los muertos conviven con los vivos a los que se puede acceder a través de unas pocas personas que actúan como un medium.
La práctica de la adoración de los matones no tiene sus orígenes muy lejanos en la historia. Según el profesor Daisy Barreto, antropólogo y experto en cultos, los Santos Malandros (Santo Thugs) llegaron a ser prominentes en la ciudad de Caracas en 1989. Fue entonces cuando las calles de la ciudad fueron derribadas por disturbios durante tres días: el Caracazo. “El culto a María Lionza, a diferencia del catolicismo, no es estático y constantemente incorpora nuevos santos que reflejan la situación del país”, dice el profesor Barreto. “Los medium comenzaron a recibir estas figuras de delincuentes a fin de reflejar la ola de crímenes que ha vivido el país después del Caracazo”.

El más popular de los Santos Malandros es Ismael. Hay innumerables versiones de quién es y cómo vivió, pero es ampliamente aceptado y entendido que Ismael hace más que comprender a sus devotos. Se dice que refleja las esperanzas y los temores de los venezolanos, a sabiendas de lo que viven y cómo sufren. Él es aceptado como un matón bueno y honorable, una especie de Robin Hood que robaba a los ricos para dar a los pobres. También se cree que fue asesinado por un policía, recibió un disparo en la espalda entre los años 50 y 60 años. Y así, Ismael ha vuelto a buscar la redención por ayudar a los necesitados. Al hacer esto va a estar en paz, y alcanzar la justicia que se le negó.
Las peticiones y oraciones que son recibidos por los sacerdotes espirituales de este culto pueden ser muy variadas. Santiago Rondón, uno de los sacerdotes, dijo: “En un día puedes recibir a una madre que busca ayuda en Ismael para que su hijo se aleje de las drogas o la delincuencia o un niño que quiere que Ismael le encuentran un arma.” Orar por ‘el mal’ y pedir cosas como la muerte de alguien o la venganza no es recomendable, hay muchos que hacen precisamente eso. Ismael es sólo una de las deidades en el santuario de los Santos Malandros. Algunos de los otros son el Malandro Pelón, Isabelita, Freddy (“El Pavo”), “El Ratón” y “Petróleo crudo”. El método de la adoración es bastante extraño también. Algunas personas llevan flores, y otros traen drogas como ofrendas. Sin embargo, las ofertas más populares de Ismael son los cigarrillos, lo que a él más le gustaba. En realidad le colocan cigarrillos encendidos entre los labios de la figura de Ismael.

De acuerdo con otro sacerdote, el pueblo necesita un símbolo de espiritualidad, algo en que creer, algo en lo que puedan relacionarse. Y eso es exactamente lo que los Santos Malandros representan.

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