A medida que el uso medicinal y recreacional de la marihuana sigue creciendo, una peligrosa falta de conciencia sobre sus verdaderos riesgos de salud, podría poner millones de vidas en riesgo. Esta es la conclusión alcanzada por la British Lung Foundation (BLF), una organización benéfica que se preocupa por la “desconexión alarmante” entre la percepción pública de la droga como relativamente segura y la creciente evidencia de que la marihuana aumenta dramáticamente la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer.

De acuerdo con un informe emitido por el FLB, casi 9 de cada 10 personas creen que fumar cigarrillos es peor que la marihuana, pero el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón es hasta 20 veces mayor a partir de un cannabis que un cigarrillo de tabaco. Los investigadores afirman que fumar un cigarrillo de marihuana es equivalente a fumar una cajetilla completa de cigarrillos.
El informe BLF contradice un estudio de principios de este año alegando que la marihuana no causa daño a los pulmones. En enero de 2012, Stefan Kertesz, un profesor asociado en la División de la UAB de Medicina Preventiva, publicó un estudio afirmando que el uso ocasional de marihuana se asoció con aumentos en las tasas de flujo de aire los pulmones y el aumento de la capacidad pulmonar. Sus datos mostraron que incluso en niveles de consumo moderadamente altos, un cigarro al día durante siete años, no va a disminuir las tasas de flujo de aire o los volúmenes pulmonares.
Sin embargo, el estudio de Kertész no hizo mención de la marihuana como un carcinógeno potencial.
Lo que hace la marihuana especialmente peligrosa, dicen los investigadores BLF, es la forma en que se fuma. Los adictos al cigarrillo exhalan rápidamente el humo, mientras que los consumidores de cannabis tienden a mantenerlo en el mayor tiempo posible para absorber mejor su contenido de THC. Es esta práctica de mantener el humo en los pulmones que agrava significativamente sus efectos cancerígenos.
Según la BLF, el 6,8% de las personas entre 16 a 59 años de edad en Inglaterra y Gales han consumido cannabis en el último año, que es aproximadamente 2,2 millones de personas.
El consumo de marihuana en los Estados Unidos es casi idéntica, con unos 17,4 millones de estadounidenses, el 6,9% de la población, diciendo que han usado marihuana en el último año.
El uso generalizado de la marihuana ha llevado a la BLF proclamar la necesidad de una “seria campaña de salud pública” del tipo que ha ayudado a generar mayor conciencia acerca de cosas como el consumo de tabaco y la obesidad. Su objetivo final es poner fin “al mito de que fumar cannabis es de alguna manera un pasatiempo seguro”.
El informe no hace mención de los métodos alternativos de ingerir marihuana o THC, como los alimentos con base de cannabis (“comestibles”) o vaporizadores.
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