Un hospital católico en New Jersey esta siendo acusado de negar a un hombre gay con VIH positivo, medicamentos antirretrovirales. Una doctora del equipo del hospital se ha justificado del acto “por ir contra la voluntad de Dios!”
El paciente João Simões está ingresado en “Trinitas Regional Medical Center”, de New Jersey. Según el paciente, él fue admito en agosto de 2011, pero los pedidos de medicamentos, que hacen parte del tratamiento antirretroviral, fueron negados, además de eso su hermana fue negada de visitarlo.

Susan V. Borja, del departamento de Psiquiatría y Salud Mental, atendía a Simões mientras estaba recluido en la sala de psiquiatría del hospital. Susan le había preguntado a Simões como él había contraído el virus de VIH, a lo que él respondió: “Fui contagiado al tener sexo desprotegido.”
Según la denuncia, la Dra. Susan había cerrado el archivo, mirado con disgusto al paciente y preguntado fríamente: “¿Relaciones sexuales con hombres?”
Simões respondió afirmativamente e, inmediatamente después de oír la respuesta, la Dra. Susan salió del cuarto.
También de acuerdo con la denuncia, después de esta consulta, ningún otro médico o enfermero fue a ver a Simões, incluso después de que el paciente dijera que necesitaba tomar sus medicamentos antirretrovirales. Cuando el hospital finalmente permitió que Simões llamara a su médico particular, el tercer día después de estar internado, él se entero que su médico ya había hablado con la Dra. Susan por teléfono sobre los medicamentos.
En esa ocasión Susan supuestamente respondió: “Usted debe ser gay también, usted es su médico.”
Además de eso, notando que el médico tenía un acento diferente al de ella, la Dra. Susan exclamo: “¿Qué, usted necesita un traductor?” El médico se quejo nuevamente respondiéndole a la Dra. Susan sobre la necesidad del paciente de recibir los medicamentos anti-retrovirales. A lo que la Dra. Susan respondió: “Esto es lo que él recibe por ir en contra de la voluntad de Dios“, y colgó el teléfono.
João Simões declara en los documentos judiciales que él había perdido cinco dosis, como resultado de las acciones del hospital. Presumiblemente, el proceso va revelar cuáles fueron los daños causados a su salud, bien estar diario y capacidad de sobrevivir.
El “Trinitas Regional Medical Center” es un hospital católico, donde afirman en su portal web que tienen una “reverencia por la vida”, y: “Reconocen y respetan la dignidad y el valor de la vida en cada fase y condición.”
Seguramente han incumplido montones de códigos éticos como médicos, ya sin dejar de lado que infringieron en los mandamientos de la propia iglesia católica, no matarás y amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.
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