La Melaza
La próxima vez que estés en casa y tu mamá te pida ayuda con el pastel de nueces, no lo hagas, probablemente está tratando de matarte al estilo del desastre de la melaza de Boston. Si no estás familiarizado con el incidente ocurrido en 1919, un tanque de gran tamaño para almacenamiento de melaza explotó, enviando toda ese liquido espeso y dulce a la calle, hiriendo a 21 víctimas.

Los Cisnes
A principios de este año una tranquila excursión en kayak se convirtió en desastre mortal cuando un cisne atacó el bote de Anthony Hensley, y según la historia del incidente, le impidió de forma activa nadar hasta la orilla, provocando que se ahogara. ¿Quién se hubiese imaginado que esas aves elegantes podrían ser tan agresivas?
La Masturbación
No es para desanimar ni nada, pero al parecer cuando te masturbas 42 veces sin parar, al igual que el niño brasileño de 16 años de edad hizo el año pasado, morirás.
Las Lámparas de Lava
La vida de Aiden Bray terminó abruptamente cuando estaba calentando su lámpara de lava en la cocina y explotó lanzando fragmentos de vidrio en su corazón. Una muy mala idea para calentar la lava de la lámpara.
El Chicle
No mastiques chicle en la clase de ciencias, porque, accidentalmente, puedes sumergirla en químicos, ponerla de nuevo en tu boca, explotar y morir. Así va la triste historia de Vladimir Likhonos, un estudiante de química en Ucrania. Así que haga caso cuando su maestro le diga que no está permitido mascar chicle en clases.
La Barba
Hans Steininger pasará a la historia como el hombre con la barba más larga (4,5 metros!) Y una de las muertes más irónicas cuando, durante un incendio, se tropezó con su vello facial y se rompió el cuello.
Los Estantes de Libros
Probablemente hayas imaginado alguna pesadilla donde tu biblioteca se desplome de repente sobre ti, formando grietas en tu cráneo, pero ¿qué hay de aquel en que un miembro de la familia desaparece y después de dos semanas de búsqueda te das cuenta de que no ha sido secuestrado, sino que quedó hacinado detrás de una estantería de la casa. Esa es la historia de Mariesa Weber quien fue detrás de la estantería para arreglar un enchufe, quedó atrapada y sofocada, y nadie la encontró durante dos semanas.
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