Probablemente nunca has oído hablar de ella, es una vendedora de verduras taiwanesa, llamada Chen Shu-chu ha hecho más por los necesitados que muchos ricos y famosos del mundo. Se gana la vida vendiendo en un mercado, modestamente, es una heroína en Asia hasta el momento ha logrado donar más de $ 322.000 a diversas organizaciones benéficas.

“El dinero sirve para su propósito sólo cuando se utiliza para aquellos que lo necesitan”, dijo Chen Shu-chu, una vez a un periódico, quien a lo largo de los años, se ha asegurado de que el dinero que gana sea utilizado para causas justas. Inspirado por su propia infancia difícil y pobre, Chen decidió dedicar su vida a ayudar a aquellos menos afortunados que ella. A pesar de que obtiene un modesto ingreso vendiendo verduras en el mercado central del Distrito de Taitung, en el este de Taiwan, con 61 años de edad, lleva una vida tranquila y ha donado casi todo su dinero a organizaciones benéficas. Uno pensaría que no tiene mucho que dar, pero Chen Shu-chu hasta el momento ha realizado donaciones importantes, incluyendo $ 32.000 para un fondo de niños, 144.000 dólares para construir una biblioteca en una escuela que asistió y $ 32.000 a un orfanato local, donde también ofrece apoyo financiero a tres niños. En total, el mundo de esta vendedora de vegetales generosa hasta ahora ha donado más de $ 300.000, y ella no piensa parar.
Pero en realidad no es la cantidad de dinero que ha entregado lo que hace Chen Shu-chu sea un gran ser humano, su estilo tranquilo y modesto que contrasta con muchas personas del mundo ricas y poderosas que buscan publicidad cuando hacen donaciones, o solo las hacen cuando las cámaras o los periodistas están alrededor. Esta vendedora de verduras modesta no quiere fama y dice: “No hay mucho de qué hablar, porque no estoy en una competición”. Es esta la actitud que hizo que la revista Time la incluyera en el Top 100 de personas más influyentes del 2010, y le valió el título de héroe de la filantropía por Forbes Asia.
Nació en 1950, Chen Shu-chu perdió a su madre poco después de terminar su educación primaria. El mayor de sus hermanos tuvo que crecer antes de tiempo y ayudar a su padre hacerse cargo de la familia. Cuando tenía 18 años, su hermano se enfermó y la enfermedad se prolongó durante varios años, poco a poco se fueron agotando los ahorros de la familia. A pesar de que recibió donaciones de la población local, su hermano no pudo ser salvado, pero la bondad otorgada a su familia por los demás la inspiró a ayudar a los pobres tan pronto como pudo. El padre dejo a Chen su única fuente de ingresos, el puesto de verduras en el mercado central, el filántropo de Taiwán adoptó un estilo de vida tranquilo y comenzó a donar todas sus ganancias a causas nobles. Su puesto de verduras es todo para ella. Se despierta a las tres de la mañana y camina al mercado, donde permanece hasta las siete o las ocho de la noche. Ella es la primera en llegar y la última en salir, lo que convenció a los propietarios de otros puesto a darle el título de “gerente de mercado”.
Las donaciones de Chen Shu-chu, han hecho que muchos se pregunten cómo un vendedor de verduras que hace apenas beneficios marginales pueda donar tanto dinero? “Gasta sólo lo que necesites, y serás capaz de ahorrar un montón de dinero!”, Dice Chen. Ella vive una vida muy modesta, sin lujos. No tiene ningún afán de lucro material y dice que el trabajo es su única forma de disfrutar. Dice que todo lo que necesita es trabajo y un lugar para dormir, todo lo demás es un lujo.
Los logros de Chen son legendarios en toda Asia y el poder de su ejemplo, es simplemente increíble. Ha habido un número creciente de historias de personas y niños que han estado donando en silencio lo que pueden para ayudar a pobres y muchos de ellos han sido inspirados por la historia de Chen Shu-chu.

Loading...
Opt In Image
Te gustó lo que viste?
Suscríbete a nuestro Newsletter para recibir más artículos como este