Algunas personas tienen extrañas maneras de honrar a sus seres queridos que han muerto. Adriana Villarreal, es la viuda de un argentino que descansa en pequeño mausoleo y ella condiciono el lugar para hacerle compañía a su difunto esposo, porque ella lo ama tanto.

De 43 años de edad, Adriana Villarreal, de Buenos Aires, recientemente fue noticia en los medios argentinos después de que confesara que pasa unas pocas noches al año en el mausoleo de su marido muerto. Según Gustavo Braganza, un comisario de policía de la localidad de Dos de Mayo, sus compañeros fueron a investigar lo que estaba pasando en el cementerio de San Lázaro, después de que alguien reportara que una mujer vivía allí y colocaba música a todo volumen. Cuando la policía llamó a la puerta de la tumba, la señora Villarreal les dio la bienvenida en pijamas, donde pudieron constatar que en realidad ella había estado viviendo al lado de un ataúd y un cuerpo embalsamado.
El marido de la mujer, Sergio Yede, de 28 años, se suicidó hace 2 años, mientras trabajaba en México. Las razones por las que se quitó la vida son desconocidas, se presume que fue jugando a la “ruleta rusa” de un disparo a la cabeza, pero Adriana dice que era un buen hombre, y ella lo quería mucho. La mujer dijo a la policía que visita el lugar tres veces al año, y se queda tres o cuatro noches, para estar con Sergio. “Cuando amas a alguien, haces todo tipo de cosas”, explicó. “Mi marido se lo merecía y se lo sigue mereciendo.” A pesar de que ambos vivían en Buenos Aires, ella trasladó sus restos a su ciudad natal, porque eso es lo que él hubiera deseado. Y construyó el mausoleo con el dinero que habían ahorrado para construir una casa, así cumplirían su mayor deseo.
Cuando la policía registró el sepulcro notaron que la mujer llevaba viviendo ahí unos pocos días, se descubrió que estaba remodelado y tenía una cama, una radio, un ordenador con conexión a Internet e incluso una olla pequeña. Cuando le preguntaron si tenía miedo de dormir en el cementerio al lado de un cadáver embalsamado, la mujer de 43 años de edad, dijo que es los vivos a los que todos debemos tener miedo. Ella también visita a los padres de su marido cada vez que viaja a la ciudad y come con ellos, pero prefiere pasar las noches al lado de su marido muerto para hacerle compañía.
Por extraño que pueda parecer, esta no es la más extraña muestra de amor después de la muerte. Ya en 2009, salió en los medios de comunicación un vietnamita llamado Le Van, que prácticamente envolvió los huesos de su esposa muerta en yeso, haciendo la forma de la mujer y dormía junto a ella durante los últimos cinco años. En 2011, las noticias locales revelaron que aun dormía con ella…
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