Kjerstin Gruys, es una estudiante de 29 años de edad de sociología, que ha decidido no verse en un espejo durante todo un año, evitando su propio reflejo con el fin de aumentar su autoestima e inspirar a otros para dejar de centrarse en la apariencia física.

¿Te imaginas no revisar cómo te ves durante todo un año? La mayoría de las mujeres no pueden pasar un día sin mirarse en el espejo, comprobando que la ropa les queda bien, o si su maquillaje se ve bien, pero esta joven estudiante ambiciosa logró evitar mirar su reflejo por un año completo. Si lo piensas bien, es difícil no verte cuando estás rodeado de espejos y todo tipo de superficies brillantes, pero de alguna manera Kjerstin Gruys lo hizo posible. Durante meses, cubrió el espejo del baño para poder lavarse la cara y cepillarse los dientes sin verse a sí misma, ella aprendió a maquillarse por contacto y no por vista, e incluso aprendió a utilizar los espejos de su auto de modo que ella no viera su cara en ellos. Fue difícil al principio, pero se adapto rápidamente y dice que el experimento le hizo darse cuenta que en realidad no son tan importantes como la mayoría de la gente piensa.

Cuando era adolescente, Kjerstin lucho con inseguridades acerca de su apariencia y sufría de anorexia. Estaba obsesionada con el aspecto que tenía y lo mucho que pesaba, y limitaba la ingesta de alimentos y líquidos, lo que la llevó a graves problemas de salud. Ella desarrolló cálculos renales, y la falta de grasa en su cuerpo comenzó a afectar la densidad de sus huesos, se encontraba luchando contra un trastorno alimenticio. Después de años de terapia, ella superó la anorexia y empezó como voluntaria en About-Face, una organización que trata de ayudar a las mujeres con problemas de apariencia física.

Gruys comenzó su proyecto del espejo en 2010, cuando se estaba preparando para su boda con su entonces novio Michael Ackermann. Ella siempre había soñado con ir a comprar su vestido de novia, y en su mente la experiencia en sí era como un sueño hecho realidad, pero la verdadera realidad era muy diferente. El probar diferentes vestidos la hizo pasar por un fuerte estrés, y la joven comenzó a criticar su cuerpo otra vez, y a pensar en perder algo de peso antes de la boda. Se dio cuenta de que estaba mal y tenía miedo de volver a caer en su trastorno de la alimentación.
Por suerte, durante la lectura de un libro llamado “Nacimiento de Venus” leyó un párrafo acerca de las monjas en la Italia en el Renacimiento y sus restricciones contra la vanidad. “Ellas no tienen espejos en sus vidas. Se les prohibió mirarse a uno cuando se desvisten.” Recuerda Kjerstin. “Es una idea de vivir la vida experimentando el mundo por sí mismo en lugar de reflexionar constantemente, ya sabes, nunca pensar en cómo nos vemos… Era una vida donde podías escapar de ti mismo.” Esto la inspiró a iniciar el proyecto en el que ella se desharía de espejos para poder centrarse más en todo lo demás de su vida.
Durante el primer mes del experimento, Kjerstin Gruys recuerda que había una probabilidad de 50/50 de salir con rimel en la nariz, pero se dio cuenta de que eso no afectó su vida. Aprendió a evitar todo tipo de reflejos y pedia ayuda a algunos amigos y a su marido para asesorarse, en lugar de mirarse en un espejo. Cuando iba a comprar ropa, trataba de ir con sus amigos y confiar en las opiniones acerca de cuáles le quedaba mejor. Incluso evitó mirarse a sí misma el día de su boda, y dice que fue uno de los momentos más fáciles en días para estar libre de un espejo

El 12 de marzo Kjerstin terminó su año de proyecto y finalmente vio su reflejo en el espejo, rodeada de amigos y familiares. “Tuve un poco de ambivalencia, y al mismo tiempo, el placer, porque yo era feliz como había vivido”, dijo a ABC News . Gruys dice que la experiencia le ha ayudado a prestar más atención a cómo se siente, en lugar de cómo se ve. “No hay nada malo en disfrutar al mirarse en el espejo… pero es importante para todas las mujeres, y hombres, que piensen realmente por unos minutos acerca de si necesitan aumentar su autoestima” dijo ella. “Porque tenemos mucho más que ofrecer al mundo que sólo nuestras apariencias.”
Para obtener más información acerca del proyecto de los espejos de Kjerstin, echa un vistazo a su blog – Mirror, Mirror… Off The Wall
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