Hay tres tipos de lágrimas humanas: lágrimas lubricantes, reflejas y emocionales, y cada una tiene una composición química diferente.
Las lágrimas lubricantes se asignan continuamente en pequeñas cantidades, se originan en la córnea y protegen los ojos contra el polvo y las bacterias.

El segundo tipo de lágrimas, son las reflejas y se producen en respuesta del organismo a estímulos, tales como partículas extrañas, la evaporación de un gas o desgarro.
El tercer tipo son las lágrimas de emoción, tanto a sentimientos negativos como positivos, se asigna cuando una persona llora. Ellas contienen hormonas como la prolactina y ACTH en una concentración mucho más alta que en comparación con lágrimas lubricantes y reflejas, que se puede distinguir incluso por el olor.
Somos las únicas criaturas que lloramos de emoción, desde que nacemos hasta que morimos lloramos. A veces lloramos por rabia, por tristeza, por emoción, por ternura, por cansancio, por alegría, por fracasar en algo, por triunfar, por amor, por abandono.
Lloramos porque somos humanos y forma parte de nuestra condición física, psicológica, cultural y social. Y aunque Charles Darwin dijo haber visto lagrimas de tristeza en elefantes africanos, somos el único animal que llora por razones emocionales, lo demás que digan es mentira o tiene truco. Es cierto que los cocodrilos lloran, pero lo hacen para expulsar de su cuerpo el exceso de agua salada.
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