Esta es una de esas historias raras que a la vez es escalofriante y desgarradora al mismo tiempo. Tian Xueming perdió a sus hijos en tan sólo diez años, y decidió almacenar los restos de su hijo en un congelador dentro de la casa durante seis años, así podía verlo y hablar con él cuando se le hiciera difícil manejar la pérdida.

Con 60 años de edad, Tian Xueming, un carpintero de la aldea de Huangling, en la provincia china de Chongqing, se casó en 1979, y llevó a su esposa a vivir en una modesta casa de adobe. En ese momento estaban viviendo con otros 6 familiares, por lo que para tener mejores condiciones de vida en su familia, Tian fue a trabajar a la ciudad. Gracias a sus conocimientos de carpintería y ética de trabajo impecable, el estilo de vida de los Tian mejoro gradualmente. En 1982 tuvieron una hija, y en 1987, su esposa Yang Hongying dio a luz a un hermoso niño. Con el fin de pasar más tiempo con su familia, Tian decidió dejar su trabajo y regresar a su pueblo natal. Se las arregló para construir una casa de tres pisos para su familia, la más lujosa de todas las casas de Huangling, y describe esos días como los más felices de toda su vida. Sólo que la felicidad recién descubierta no duró mucho…
Era un día caluroso, cuando perdió a su hija, Yingying con 15 años de edad, había ido al pueblo a comprar algunas verduras, pero cuando regresó media hora más tarde y se veía pálida y cansada. Sin embargo, ella les dijo a sus padres que no se preocuparan. Una hora más tarde, se encontraba convulsionando en el patio, casi sin respirar. Cuando llegó el médico, ya era demasiado tarde para Yingying y hasta el día de hoy Tian se culpa por no cuidar de ella lo suficiente. Sólo cuando el tiempo estaba empezando a sanar las heridas dejadas por esta terrible pérdida, el desastre golpeó de nuevo. Su otro hijo, Qinyuan, fue diagnosticado con leucemia en etapa final. Él había ido a la universidad en 2005, y Tian Xueming recuerda que él habría dado todo para pagar su matrícula y verlo triunfar en la vida, sólo que no estaba destinado a ser. En marzo de 2006 recibió una llamada telefónica y le dijeron que su hijo había tenido fiebre durante casi un mes. No entendía la gravedad de la situación al principio, pero él y su esposa fueron al hospital donde vieron a Qinyuan en una cama, rezaron para que de alguna manera milagrosamente sobrevivirá pero murió en julio de 2006, con 18 años.
La pérdida de Qinyuan rasgó el mundo Tian que no sabía qué hacer para lidiar con el dolor insoportable. Ellos decidieron ocultar las circunstancias de la muerte de su hijo, y de alguna manera lo mantuvieron cerca. “Le dije a su madre que no había que enterrarlo, sino más bien mantener a nuestro hijo cerca. Ella estuvo de acuerdo” dijo Xueming a los medios de comunicación chinos, y esa noche vaciaron el congelador, vistieron el cuerpo y lo pusieron dentro. Mantuvieron el lugar del entierro de su hijo en secreto durante seis años, tiempo durante el cual se colocaban sillas alrededor de la caja de hielo, levantaban la tapa y hablaban con él como si nunca los hubiera dejado. Tian dijo que él y su esposa, sabían que no era la cosa más normal que podían hacer, pero era la única manera de lidiar con el dolor.
Él sabe que tanto sus familiares y vecinos tienen buenas intenciones cuando lo presionan para enterrar el cuerpo de Qinyuan, pero él no se atreve a hacerlo. “Sé que me equivoqué. Mi decisión ha tenido una mala influencia en la vida de mis vecinos también, pero yo he perdido a mis dos hijos! Nadie podía entender mi sufrimiento” dijo Tian Xueming mientras contemplaba el congelador en la esquina de su casa. “De esta forma puedo ver a mi hijo cada vez que lo echo de menos.”
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